Presión sobre Peña Nieto

El Pacto por México es un alto precio por las mañas electorales del PRI

El clientismo político de usar los programas sociales para respaldar candidatos oficialistas es una de las estrategias que ha mantenido al PRI por décadas en el poder que hoy parece no ser compatible con la era del Pacto por México.

También ha cambiado la época cuando el Presidente podía despreciar a la oposición, confundiendo demagogicamente lo que es una denuncia penal seria —con pruebas y vídeos— con meras críticas políticas sin pagar un precio .

Estas son realidades que está descubriendo el presidente Enrique Peña Nieto. En este caso se está viendo que no es el PRI el que ha cambiado sus malas costumbres electorales, sino que es México el que ya no tolera callado que estas continúen.

El reciente escándalo en Veracruz por el desvío de recursos de la Cruzada Nacional contra el Hambre para ayudar a los candidatos priístas en la elección del 7 de julio, y la reacción original de Peña Nieto en defensa de la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles. El Partido de Acción Nacional está pidiendo que tanto ella como el gobernador del estado, Javier Duarte, sean separados de su cargo mientras prosiguen las investigaciones.

En otra época habría sido suficiente el despido de funcionarios menores y la defensa a capa y espada de Robles como ocurrió ahora. Hoy no lo es. Tanto el PAN como el Partido de la Revolución Democrática reaccionaron suspendiendo sus apariciones públicas en eventos del Pacto sobre México.

La oposición pegó donde más duele. El acuerdo tripartito sobre casi un centenar de medidas le da a Peña Nieto la cobertura para presentarse como un constructor de consenso para cambiar a México bajo un nuevo PRI . Esto sirve especialmente para mover legislación cuando el no tiene mayoría absoluta en el Congreso.

La oposición quiere herir políticamente al Gobierno pidiendo la cabeza de Robles y este se escabuye ahora promoviendo la idea de “blindar” el sistema para evitar que los programas de asistencia social sean usados con fines políticos.

Cuesta creer que esto vaya a suceder; es más realista el despido de Robles que el PRI elimine el clientismo electoral de su estrategia. Lo más importante es proteger el Pacto por México que hoy, por lo menos, da un marco de gobernabilidad en una realidad multipartidista.