Tequila, con amor

Brindemos por un legado que se ha conservado

Sociedad

Que el Cinco de Mayo sea una fiesta promocionada por las empresas de cerveza de Estados Unidos no significa que uno no pueda celebrarla con un buen tequila.

Este año, les recomiendo uno que les permitirá saborear el amor de un hijo por su padre. El licor llenará su copa. Pero la historia relacionada con él llenará su alma.

Les presento a mi amigo, Héctor Barreto Jr. Es un republicano hispano, un hombre de negocios de California que fue director de la Administración de Pequeñas Empresas bajo el presidente George W. Bush. También es presidente de la Coalición Latina, que procura realzar el desarrollo económico de los latinos, y consultor político que ayuda al Partido Republicano a establecer lazos con los latinos.

Y ahora, también produce tequila. No es algo que formaba parte de los planes de este hombre de 51 años. Es una tarea que hace por amor —y por respeto.

Barreto siente un tremendo amor y respeto por su padre, Héctor Sr., que es una figura legendaria en la comunidad empresarial mexicano-americana de fines del siglo XX.

Se lo puede oír en la voz del hijo, mientras recuerda las historias que le contó su padre —de cuando vino a los Estados Unidos desde México, como adolescente, sin nada más que grandes sueños y una ética laboral; de cuando cosechaba papas antes de abrir un pequeño café, para pasar a ser dueño de tres restaurantes y otros negocios en Kansas City, Missouri.

“Mi padre nunca finalizó la escuela secundaria,” me dijo Héctor. “Pero tenía gran cantidad de ‘CE’ —cociente emocional. Comprendía a la gente.”

En 1979, Héctor Sr. ayudó a fundar la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos. En los años 80, actuó activamente en el Partido Republicano y apoyó al presidente Ronald Reagan y, más tarde, al presidente George H.W. Bush.

“La actitud de mi padre era que todos somos iguales,” dijo Héctor. “Tú no eres mejor que yo y yo no soy mejor que tú. … Así es como él era.”

Está la historia de cómo Héctor Sr. fue a verlo a Reagan, tras la elección de 1980, para pedir que los hispanos obtuvieran puestos de trabajo y contratos del gobierno y, en cambio, recibió un sermón de su anfitrión sobre cómo los hispanos debían fundirse en la gran olla estadounidense. Héctor Sr. dijo que no tenía interés alguno en fundirse y que prefería ser parte de un guiso. Eso conquistó a Reagan, quien le dio un puesto en su equipo de transición, y después lo mandó como enviado a El Salvador y Colombia.

Héctor Sr. enseñó a su hijo y a sus cuatro hijas a trabajar arduamente, a proteger el nombre de la familia y a estar orgullosos de sí mismos, de su cultura y de su comunidad. Eso fue parte de su legado.

Como también lo es el tequila. Héctor Sr. tenía el sueño de plantar, cultivar y cosechar agave en México para hacer su propio tequila. Compró 1,.300 acres de tierra fuera de Guadalajara, su lugar de origen. Y, a comienzos de 2004, plantó una cosecha. Nunca pudo cosecharla. Se necesitan siete años para que el agave madure y Héctor Sr. no contó con ese tiempo. Falleció en mayo de 2004, de cáncer, a los 68 años.

¿Qué puede hacer un hijo? Producir tequila. Héctor Jr. pagó el coste de mantener el agave hasta que se cosechó en 2011.

“No sabía nada sobre la producción de tequila,” dijo. “Ahora sé mucho más. Pero no estoy seguro de que mi padre supiera mucho tampoco.”

Ha cosechado la mayor parte y, con la ayuda de un socio para destilar, ha producido miles de cajas de tequila de alta calidad. Gran parte del mismo está almacenado en un galpón del sur de California. El año pasado, se lo podía encontrar sólo en tres estados —California, Nueva York y New Jersey. Este año, el plan es expandirse a otros 10. También se lo puede pedir en http://www.tributotequila.com.

Pregunté a Héctor qué pensaban sus hijos de este nuevo proyecto.

“Les encanta,” rió. “Están orgullosos. Se están conectando. Están creando una identidad. Todos conocieron a su abuelo. Durante todos mis años en los negocios y en la política no estoy seguro de que mis hijos supieran lo que hacía. Ahora, cuando le preguntan a mi hija, ‘¿Qué hace tu Papá?’, ella dice: ‘Trabaja en un rancho de tequila.'”

El producto ha recibido el prestigiosos Premio Diamante de Cinco Estrellas en los últimos dos años. Pero lo más emotivo es el resto de la historia. La marca es Tributo a Mi Padre. La inscripción en la botella dice:Por una vida bien vivida.

Brindemos. Por una vida bien vivida. Por un hijo bien criado. Por un padre que se ha honrado. Por una familia fortalecida. Por un legado que se ha conservado.