Salud espiritual

De acuerdo a un estudio reciente realizado en la Universidad de Missouri, en el que se examinaron los resultados de tres encuestas en las que preguntaron a budistas, católicos, judíos, musulmanes y protestantes sobre sus personalidades, niveles de espiritualidad y su salud física y mental.

Entre las personas de las cinco religiones, se asoció un mayor grado de espiritualidad con una mejor salud mental, específicamente con niveles más bajos de neurosis (que implica inestabilidad emocional, estados de ansiedad, tensión y preocupación, así como tendencia a sentimientos de culpabilidad), y una mayor extraversión, en la que la atención y la energía se enfocan en el ambiente y las relaciones sociales.

Según las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Journal of Religion and Health, la espiritualidad podría ayudar a la salud mental de las personas al reducir el grado de egocentrismo, al desarrollar el sentido de pertenencia a un todo más amplio y a una mayor conciencia de unidad y conexión con el resto del universo.

Los investigadores también resaltan que los resultados de investigaciones previas muestran que la salud mental de las personas que se recuperan de distintas condiciones como el cáncer, accidentes cerebrovasculares y lesiones de la médula espinal parece estar muy relacionada con creencias espirituales positivas y especialmente con el apoyo y el respaldo de la congregación.

Y concluyen que las creencias espirituales podrían ser una forma efectiva de enfrentar y manejar el estrés. Cualquiera que sea la religión si se siente apoyado por ella, le ayudará a mantener una actitud positiva, a controlar el estrés y a enfrentar mejor los problemas de la vida.

Muchas personas toman una aspirina de dosis baja para reducir el riesgo de un ataque cardíaco, pero este tratamiento no es para todos.

El American Diabetes Association recomienda evitar la aspirina si: la persona es alérgica a la aspirina; si la persona sangra con facilidad; si ha tenido sangrado del aparato digestivo, si tiene una enfermedad activa del hígado; y/o si tiene menos de 21 años de edad. Y siempre se debe consultar al médico antes de iniciarla.