Cautiva a cinéfilos

El filme 'Vértigo', de Alfred Hitchcock, sigue vigente
Cautiva a  cinéfilos
Un momento en la clásica cinta 'Vértigo', de Alfred Hitchcock.
Foto: Archivo

MÉXICO, D.F. — Vértigo, de Alfred Hitchcock, cumplió el miércoles sus 55 años de vida y los festejará convertida, según críticos de todo el mundo, en la mejor película de toda la historia.

El thriller psicológico, basado en la novela De Entre los Muertos, de Pierre Boileau y Thomas Narcejac, desbancó el dominio que durante medio siglo tuvo El Ciudadano Kane, de Orson Welles, en la lista que cada década convoca la prestigiosa revista Sight & Sound, del British Film Institute.

Más de 800 críticos y académicos del planeta dieron sus consideraciones, y el clásico de Hitchcock, estelarizado por James Stewart y Kim Novak, superó al filme de Orson Welles por 34 votos.

“Creo que si Vértigo ha crecido a lo largo de la historia, hasta ocupar el primer lugar, es que es una película obsesiva, de obsesiones. Y los cinéfilos somos así, tenemos esa pasión.

“Los cinéfilos nos vemos retratados por esa obsesión de un hombre por algo inalcanzable, en este caso una mujer que ni siquiera existe, una construcción de la que él se enamora”, dice el crítico Ernesto Diezmartínez, uno de los votantes de Sight & Sound.

Vértigo sigue a Scottie Fergusson (Stewart), un detective de la policía retirado que investiga a Madeleine (Novak), la bella mujer de un viejo amigo, de misterioso comportamiento, y que acaba obsesionándolo.

Del largometraje se ha destacado la maestría en el manejo de las atmósferas por parte del director de Los Pájaros, la banda sonora de Bernard Herrmann, la sensibilidad fotográfica de Robert Burks, la secuencia de créditos a cargo de Saul Bass y las interpretaciones de sus protagónicos.

Al día de hoy, realizadores como el sudcoreano Park Chan-Wook, quien acaba de debutar en Hollywood con Lazos Perversos, un filme de aires “hitchcockianos”, admiten su deuda hacia Vértigo.

“De alguna manera se puede decir que yo quise contar historias, convertirme en cineasta, por Hitchcock y Vértigo. El surrealismo que Hitchcock llega a mostrar en pantalla, el objeto de deseo que es esa mujer, un deseo que nada puede llenar, la atmósfera

.”La experiencia de haber visto Vértigo no se me olvida por nada. Cuando salí de verla, quise contar historias, ser capaz de contar algo así. Mi cabeza no paró de dar vueltas”, señala en entrevista vía correo electrónico.

El impacto del largometraje, rodado en San Francisco, sin embargo, se coció a fuego lento con sus contemporáneos: si bien Hitchcock y Stewart recibieron premios a Mejor Director y Actor en el Festival de San Sebastián, no se le llamó un clásico instantáneo.

De su presupuesto de cerca de 2 millones y medio de dólares, recaudó, en aquel 1958 en Estados Unidos, apenas arriba de 7 millones de billetes verdes.

Fue nominada al Óscar a Dirección de Arte y Mejor Sonido pero se quedó sin las estatuillas, y medios como Los Angeles Times y Variety se quejaron de temas como la lentitud y longitud de su primera parte.

“Pero ha envejecido bien”, opina Diezmartínez. “En su momento no le fue bien ni en crítica ni en taquilla. Hasta que la retoman y revaloran críticos de Cahiers du Cinema, como Truffaut, Rohmer, empieza a crecer.”