Amores perros y amores que sí pagan

Si usted pensaba que lo había visto todo en materia de lealtades y amores irrompibles en el deporte, créame que estaba muy equivocado.

De la misma manera que los grandes espectáculos convocan y congregan de manera masiva a los seguidores del deporte, las campañas viudas de grandes logros son una receta infalible para espantar a los espectadores de la taquilla.

Se sospecha que de ahí surgió la famosa sentencia: “Las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas”.

Así es como sucede en todo el mundo. Es lo que ocurre siempre, pensamos usted y yo, que estamos gravemente quivocados.

¿Por qué?

Porque en el mundo de los Dodgers ocurre todo lo contrario, si nos atenemos a los datos oficiales que publica la MLB. Dodgers, con un vergonzoso 17-25, son el segundo peor equipo de la Liga Nacional y el tercero peor de todo el beisbol. Y de hecho son los colistas de la División Oeste de su Liga.

Sin embargo —lea bien esto— los Dodgers son el primero de todo el negocio en asistencia de público con un promedio de 42,707 boletos vendidos por partido.

A pesar de su campaña ruinosa en lo deportivo, los Dodgers acumulan 1′,024,964 aficionados y son el único equipo que ya pasó del millón cuando apenas llevamos un cuarto de toda la campaña.

¡Amores que valen o, mejor, amores que pagan!

Hay que ver que después de los de “Dodgertown”, los segundos son los Gigantes (41,615 por juego). Luego vienen los Cardenales (40,539), los Rangers (39,932) y los Yanquis (37,800).

¿Sabe qué es lo más inquietante? Que esos cuatro equipos lideran sus respectivas divisiones, mientras los Dodgers son últimos

Así de leales y buenos son los seguidores de los Dodgers, aunque también es justo reconocer que nuestros amigos del vecindario de Mickey Mouse, los Angels, son séptimos en asistencia entre los 30 equipos con 37,306, aunque también sean el cuarto peor equipo de todo el beisbol.

Está claro, en todo caso, que ese amor desmesurado de los seguidores de Dodgers y Angels por sus equipos tiene que ver con el hecho de que la gente quiere ver a grandes estrellas, y eso sí hay de sobra en los dos equipos angelinos. Las cifras muestran que los equipos con el “payroll” más alto son también los que más boletos venden.

Amor por millones.

Sin embargo, no crea que ser bueno supone de manera automática que la gente se comprometa con la causa.

Un ejemplo que espanta.

Los Indios de Cleveland. La laureada tribu que ahora, de la mano de Terry Francona y con un enorme 26-17, encabeza la competida División Central de la Liga Americana, tiene el peor de los apoyos de su público.

Sí.

La legendaria tribu de Cleveland apenas recibe la compañía de 15,212 aficionados por partido.

Los últimos entre los 30 equipos de todo el beisbol.¡Amores perros!

GRAFFITI: ¿Cómo se sentirán los jugadores de Dodgers con el espectáculo tan pobre que ofrecen a un público cautivo que los apoya sin condiciones?

Luego la seguimos.