DIALOGO CONSULAR: Trata de personas, cara moderna de la esclavitud

Juan Carlos Mendoza Sánchez

“Que todos los dueños de esclavos deberán darles la libertad dentro del término de diez días, so pena de muerte, la que se les aplicará por transgresión de este artículo”. Con esa sentencia lapidaria, el 6 de diciembre de 1810 en Guadalajara, el cura Miguel Hidalgo firmó el decreto que abolió la esclavitud, a menos de 3 meses de iniciado el movimiento de independencia de México.

Cincuenta años después, en plena guerra de secesión, Abraham Lincoln habría de hacer lo propio en los Estados Unidos de América el 1 de enero de 1863. Sin embargo, más de dos siglos después del primer decreto de abolición de la esclavitud en América del Norte, ésta persiste, aunque bajo modalidades que encubren el abuso y explotación del ser humano por el ser humano.

Aunque le parezca increíble amigo lector, en el mundo de hoy alrededor de 2 millones de personas al año son víctimas de explotación laboral y sexual como resultado de la trata de personas.

Los expertos entienden por trata de personas “la captación, transporte, recepción o retención de personas haciendo uso de la fuerza, fraude, engaño, violencia o abuso para obtener pagos o beneficios mediante su explotación, forzándola a cometer actos sexuales, extrayéndole órganos en contra de su voluntad, u obligándola a ofrecer trabajos o servicios”, lo cual no es otra cosa que una versión moderna de la esclavitud, que existe porque representa un negocio de millonarias ganancias, sólo posibles por la corrupción y la protección de que gozan las bandas de criminales internacionales que operan por todos los rincones del planeta.

A diferencia de la vieja esclavitud que era legal en algunos países, la trata de personas no sólo es ilegal, sino que se le considera un crimen contra la humanidad. Pero de manera vergonzosa para la civilización, ocurre lo mismo en países pobres que en las potencias industriales, siendo su mayor expresión la explotación sexual de mujeres y niños. Ningún país está libre de ella. Por eso es necesario cobrar conciencia de su existencia y de su proliferación para poder combatirla.

En el condado de Los Ángeles, desde 2010 el Consulado General de México trabaja con autoridades y con la ONG, Coalition to Abolish Slavery & Trafficking (CAST) para detectar casos y atender a los sobrevivientes de esta esclavitud moderna. Si usted conoce algún caso, denúncielo o acérquese a su consulado para informarlo. Guardar silencio es convertirse en cómplice de un crimen de lesa humanidad.