Una guerra con final

La idea de Obama elimina el marco legal de la guerra contra e terrorismo de W. Bush
Una guerra con final

Uno de los mejores legados que puede dejar la presidencia de Obama es el cierre del capítulo abierto por los ataques del 9/11. No es que haya desaparecido la amenaza terrorista, sino que es hora de enfocarla en un marco razonable de una democracia con bases sólidas.

La administración de George W. Bush lanzó en 2001 una guerra al terrorismo en una marco legal especialmente creado para ello, ampliando el poder de la presidencia para actuar dentro y fuera del país.

Desde un primer momento quedó claro que esta “guerra” —más allá de la invasión y derrocamiento del gobierno afgano que dio refugio a Al Queda— sería distinta ante la ausencia de un enemigo claramente identificable en términos militares.

Esto condujo, entre otros, a las torturas, a las prisiones secretas de la CIA y al limbo presidiario de Guantánamo. Todo fue fruto de una teoría aberrante de guerra sucia compartida tanto por la Casa Blanca como por cruentas dictaduras militares latinoamericanas del pasado para justificar lo injustificable.

La ley de Autorización del Uso de Fuerza Militar (AUMF), aprobada al calor del 9/11, autorizó desde secuestros en Europa, a Guantánamo y la intercepción de comunicaciones domésticas sin orden judicial. Prácticamente bajo esta ley, que está vigente hasta el día de hoy, se permite todo mientras se declare que el fin es combatir a Al Qaeda.

Pasaron 12 años desde el 9/11, ya es hora de dejar atrás el concepto de una “guerra contra el terrorismo” que por definición no tiene conclusión. El terrorismo antiestadounidense existió antes de AlQaeda y seguirá hasta mucho después de esa organización. Esto no significa bajar la guardia ni resignarse, sino encaminar a ver esta amenaza tal como es un delito grave contra inocentes y no encuadrarlo e n términos militar es.

La decisión de Obama de dejar expirar la AUMF y de cerrar Guantánamo son pasos necesarios para dejar reemplazar la reacción visceral ante el 9/11 por una política más realista. Lograr estas metas no será fácil en el Congreso, pero es necesario cambiar la estrategia de seguridad creada hace más de una década.

En repetidas ocasiones hemos dicho que es una victoria terrorista cuando una democracia abandona sus principios ante la amenaza del terrorismo. La propuesta de Obama, en cuanto a la AUMF y Guantánamo, es un afirmación de los valores de una sociedad que valora la libertad y la justicia .