Un maestro de los éxitos

Dan Brown tiene el talento de mezclar la complejidad
Un maestro de los éxitos
Ejemplares de su nueva novela.
Foto: EFE

NUEVA YORK.— Desde que “El código Da Vinci” se convirtió en la novela más vendida de la historia, Dan Brown también tiene sus propios códigos. Religión y arte se vuelven a ver las caras bajo la audaz mirada de Robert Langdon en “Inferno“, pero el autor reivindica la compatibilidad entre complejidad y best-seller.

“No hay nada más difícil que escribir un libro fácil de leer”, aseguró Brown en una entrevista con Efe. “Por el contrario, es muy fácil escribir un libro difícil de leer. El truco para que las páginas vuelen tiene mucho que ver con enseñar algo nuevo en cada página”, añadió.

Brown, experto en tejer tramas que no dejan respiro al lector, escudriña esta vez la matemática y complejísima estructura de la obra magna de Dante Alighieri, “La divina comedia“, y toma de su primera parte (reservándose “El purgatorio” y “El paraíso”) la inspiración para pasear y reinterpretar las calles de Florencia, donde despierta amnésico su personaje fetiche: el catedrático de Simbología de la universidad de Harvard, Robert Langdon.

Intrigas de poder que unen las corrupciones del siglo XIV con las del XXI surgen de este “Inferno” que llegó recientemente a las librerías de Estados Unidos.

Brown leyó a Dante en la adolescencia, pero no fue hasta hace poco cuando entendió la influencia definitiva que había tenido para la modernidad ese paseo de Virgilio por los nueve círculos que conducen al reino de Satanás.

Fue entonces cuando decidió investigar qué podría encontrar allí su alter ego Langdon, al ver tan claramente reunidos todos los elementos de su mágica ecuación: arte, religión y conspiración.

“El arte imita a la vida y la vida imita al arte. El arte funciona como un reflejo de lo que realmente estamos pensando y, en muchos casos, la religión funciona de la misma manera. Es un reflejo de preguntas para los que seguimos clamando respuestas”, reflexionó Brown.

Las respuestas a esas preguntas son la especialidad de Langdon, que vuelve a las andadas por cuarta vez en este libro.

Después de convencer con su análisis de “La última cena” de Leonardo Da Vinci a la cifra récord de 81 millones de lectores, de debutar en “Ángeles y demonios” y mantener el nivel en “El símbolo perdido“, llega todavía más audaz a esta mefistofélica trama.

“Me encanta este personaje, cada vez tiene más inteligencia y mejor entendimiento del mundo que le rodea. Además, creo que a los lectores les gusta volver a encontrarse con personajes que ya conocen. No tengo miedo a encasillarme”, explicó Brown.