Un restaurant de California sirve la política en la mesa

El restaurant Vallejo's en Sacramento, ha servido para que los legisladores californianos alcancen acuerdos
Un restaurant de California sirve la política en la mesa
Los hermanos Vallejo han popularizado su restaurant entre legisladores californianos.
Foto: La Opinión - Aracelí Martínez

SACRAMENTO.— Si las paredes de Vallejo’s pudieran hablar cuánto dirían de los acuerdos y amarres hechos por los políticos estatales alrededor de sus mesas, y una buena comida mexicana.

Por los últimos 16 años desde que se abrió en 1997, a solo una cuadra del Capitolio Estatal y rodeados de oficinas de gobierno, el restaurante Vallejo’s ha sido un punto de encuentro de los políticos latinos.

“Aquí se llevaba Marco Antonio Firebaugh (asambleísta fallecido en 2006), el alcalde Antonio Villaraigosa, los ex senadores Richard Alarcón, Richard Polanco, los ex vicegobernadores Cruz Bustamante y Abel Maldonado”, dice Arturo, quien junto con su hermano Efraín, son propietarios de Vallejo’s.

Tanto los apoyó Bustamante llevando comensales al lugar, que los Vallejo’s desarrollaron una relación personal con el ex vicegobernador, y lo honraron poniendo su nombre a uno de los salones del negocio.

Otro de los políticos que visitaban frecuentemente el restaurant cuando era presidente de la Junta Directiva del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles, era José Huizar, ahora concejal de Los Ángeles.

“Cuando fue ‘intern’ aquí en el Capitolio, lo llevé a conocer varias partes de Sacramento”, recuerda Arturo Vallejo.

Vallejo’s ha sido usado para eventos de recaudación de fondos y como casa de campaña en el día de elecciones, como lo fue para la ex alcaldesa de Sacramento, Heather Fargo. Y también para Bustamante cuando trató de ser gobernador.

“Aquí seguido hace juntas de trabajo el senador Lou Correa”, comenta Arturo Vallejo.

“Abel Maldonado ha sido otro gran apoyo. Cuando era legislador, me llamaba y me decía, voy para allá, llevo 30 personas”, recuerda.

Arturo Vallejo ha sido testigo mudo de muchas negociaciones políticas pues asegura “no tener permiso para hablar”.

De lo que sí habla sin tapujos es del mayor acontecimiento trágico que ha ocurrido en el Capitolio en las últimas décadas y del que fue testigo número uno.

En enero de 2001, en la época del gobernador Gray Davis, el conductor de un trailer impactó la pesada unidad contra la entrada Sur del Capitolio provocando un intenso estallido, y muriendo en la escena.

“Estaba sentado en la barra cuando vi que pasó el trailer rumbo al Capitolio. Pasó despacio primero pero cuando llegó la esquina vi que dio la vuelta muy fuerte y se ladeó como si se fuera a caer. En unos minutos, regresó de nuevo pitando. Cuando salí, vi que el trailer venía con la luces prendiendo y apagando. Era tal la fuerza que traía que el aire me echó para atrás. Y que se mete derecho al Capitolio y explota. Yo aquí mirando todo, sentía que el corazón se me brincaba”, cuenta como si estuviera reviviendo el momento.

Arturo se convirtió en un personaje asediado por la prensa local y nacional, y hasta el FBI se lo llevó a sus oficinas para cuestionarlo.

Su restaurante se convirtió en un hervidero de reporteros. Los políticos como Polanco, Cedillo, Firebauh y Ortiz se fueron a parapetar al lugar ya que de ahí podía ver todo lo que pasaba en el Capitolio.

“Estaban ‘escamados’ porque de no ser por los dos pilares que detuvieron el trailer, hubiera entrado al Capitolio y no se sabe que hubiera pasado”, recuerda Vallejo.

Arturo y Efraín Vallejo son hijos de Felicitas y Francisco, un ex bracero de Jalisco, México quienes inicialmente llegaron al condado de Orange en los años 60’s. La idea de hacerse de un restaurante nació cuando Arturo tenía 20 años y era chofer de un camión.

“Yo iba mucho a lonchar a un pequeño restaurante que estaba por la calle 20 entre las calles E y F. Y un día que llegué, estaba cerrado y tenía el letrero de venta. Como a mi me gustaba la cocina, tuve la idea de comprarlo. Se reía de mi el dueño cuando le dije, pero con la ayuda de mi mamá que firmó para que pudiera agarrar el negocio, comenzamos y colgué las llaves de la troca”.

Su mamá Felicitas le enseñó a hacer arroz, frijoles, tamales y otros guisos tradicionales mexicanos, y como ya sabía hacer carnitas, se lanzó al ruedo culinario en 1983.

Llegaron a tener cuatro sucursales pero sin duda el Vallejo’s más popular es el de las calle 11 y 0 a una cuadra del Capitolio, abierto en 1997.

Parte del crecimiento, cuenta Arturo se debe a que tuvieron mucho el apoyo de los políticos. “En algo nos ha ayudado que haya más legisladores latinos pero en los últimos cinco años, con la competencia, han repartido el apoyo para todos”.

“Aunque durante muchos años fuimos los reyes de la comida mexicana en el centro”, reconoce.

Con todo y el apoyo de los legisladores latinos, la recesión y la competencia los ha golpeado.

“Nos afectaron mucho los descansos sin sueldo a los trabajadores estatales porque nuestros clientes son ellos y los políticos principalmente”, dice.

Tanto depende de los trabajadores estatales, que sólo abren de lunes a sábado, y sus ventas empiezan a declinar los jueves, cuando los legisladores regresan a sus distritos.

A pesar de que las crisis presupuestales y económicas y la proliferación de restaurantes, los Vallejo’s dice que no se dan por vencidos. “Se nos ha puesto complicado, pero no nos rajamos”, concluye.