La prensa alemana agradece al Bayern y al Dortmund

La prensa alemana agradece hoy al Bayern Múnich y al Borussia Dortmund por el espectáculo dado en Londres en la final de la Liga de Campeones, en la que a la postre se impusieron los bávaros por 2-1, y dice que los equipos hicieron mucho por la imagen del fútbol alemán. El holandés Arjen Robben ha conquistado un lugar de honor en la historia del Bayern, con el gol de la victoria en la final de la Liga de Campeones ante el Borussia Dortmund, tras una serie de altibajos a lo largo de su paso por el club bávaro. El Bayern de Múnich, que ayer se proclamó en Wembley ganador de la Liga de Campeones tras batir (2-1) al Borussia Dortmund, es uno de esos equipos que despierta amores y odios y para ambos sentimientos hay un buen número de razones y sinrazones.
La prensa alemana agradece al Bayern y al Dortmund
Los jugadores del Bayern Múnich levantan la Copa de Europa que lograron tras superar en la final al Borussia Dortmund por 1-2 en el estadio de Wembley. EFE

Berlín, 26 may (EFE).- La prensa alemana agradece hoy al Bayern Múnich y al Borussia Dortmund por el espectáculo dado en Londres en la final de la Liga de Campeones, en la que a la postre se impusieron los bávaros por 2-1, y dice que los equipos hicieron mucho por la imagen del fútbol alemán.

Berlín, 26 may (EFE).- El holandés Arjen Robben ha conquistado un lugar de honor en la historia del Bayern, con el gol de la victoria en la final de la Liga de Campeones ante el Borussia Dortmund, tras una serie de altibajos a lo largo de su paso por el club bávaro.

Berlín, 26 may (EFE).- El Bayern de Múnich, que ayer se proclamó en Wembley ganador de la Liga de Campeones tras batir (2-1) al Borussia Dortmund, es uno de esos equipos que despierta amores y odios y para ambos sentimientos hay un buen número de razones y sinrazones.

“Gracias Bayern, gracias Dortmund por este 2-1 dramático”, dice el dominical “Bild am Sonntag” en portada.

Robben llegó al Bayern en 2009, procedente del Real Madrid, y en su primera temporada, a las órdenes del holandés Louis van Gaal, fue el jugador más importante del club bávaro.

Pese a ello, incluso entre sus detractores hay quienes tienden a ver como más fuertes los motivos que hay para amar al Bayern.

“El Bayern está en el cielo. A los 23:11 de la noche el capitán Philipp Lahm levantó la Copa de Europa. Bayern es el mejor equipo de Europa y ganó la Liga de Campeones. Pero el Dortmund generó el mismo entusiasmo”, agrega el mismo rotativo.

Los goles de Robben, con frecuencia con su típico recorte hacia el centro, desde la banda derecha, para rematar luego con la zurda, se convirtieron en uno de los productos de marca de aquel Bayern.

“Uno sólo puede atacar al Bayern si recurre a argumentos arbitrarios. Si uno se atiene a la objetividad, la cosa se pone difícil”, dijo el líder del grupo de rock “Die tote Hosen”, Campino, quien además es hincha y mecenas del Fortuna Düsseldorf -equipo que acaba de descender a Segunda- y, como tal, odia al Bayern.

En un suplemento especial sobre la final, el “Bild am Sonntag” destaca la figura del entrenador del Bayern, Jupp Heynckes, a quien califica de “rey de Europa” tras ganar por segunda vez la Liga de Campeones.

La primera temporada de Robben se cerró con doblete y, en un año que no fue bueno para el francés Franck Ribery, él fue sin duda la máxima figura del Bayern.

El escritor bávaro Albert Ostermeier, que ama al Bayern, intenta desmontar en un ensayo, publicado en el suplemento especial sobre la final del “Süddeutsche Zeitung”, las razones que algunos aducen para odiar al Bayern.

“Es la coronación de una carrera gigantesca, Jupp Heynckes, a los 68 años, gana por segunda vez la Liga de Campeones. Primero fue con el Real Madrid y ahora con el Bayern”, dice el rotativo.

La final de la Liga de Campeones de aquel año, perdida contra el Inter de Mourinho, no fue un golpe demasiado fuerte en medio de una temporada en la que el Bayern, comandado por Robben, había recuperado el buen juego y el éxito.

El argumento más habitual apunta a la capacidad económica del Bayern que le permite mejorar el equipo a base de talonario cuando se lo propone y, según sus detractores, debilitar a sus rivales quitándoles a uno u otro jugador.

El “Süddeutsche Zeitung” de Múnich, por su parte, destaca, en su edición digital, el papel de Arjen Robben, autor del gol de la victoria del Bayern.

Sin embargo, vino luego el Mundial de 2010 que Robben jugó con Holanda y del que volvió lesionado. Además, Robben regresó con el estigma de haber fallado una gran ocasión de gol en la final contra España, lo que sería el comienzo de una leyenda negra que lo presentaba como un jugador que fallaba en los momentos cruciales.

El último caso fue el fichaje de Mario Götze, una especie de puñalada en el corazón del Borussia Dortmund, su principal rival en esta temporada en Alemania y en Europa.

“Tras haber perdido tres finales, Arjen Robben se convierte en el factor decisivo del triunfo del Bayern ante el Borussia Dortmund con el gol de la victoria”, dice el diario muniqués.

La segunda campaña de Robben estuvo marcada por sus dificultades con las lesiones y, además, como todo el equipo, el holandés sufrió ante un emergente Borussia Dortmund que había descubierto la forma de jugarle al Bayern de Van Gaal, que se mostró intratable ante los otros equipos y que terminó ganando la Bundesliga.

El Bayern tiene dinero pero, dice Ostermeier, no pertenece a ningún jeque, aunque su balance parezca sacado de un cuento de las mil y una noches, ni a un consorcio ruso ni a un oligarca ni a un multimillonario.

Robben había perdido dos finales de la Liga de Campeones con el Bayern y una con el Chelsea, además de la final del Mundial de 2010 con Holanda.

Ante el Dortmund, Robben, doblado siempre que recibía la pelota al igual que Franck Ribery, terminaba por desaparecer de los partidos. Otros equipos intentaron copiar esa fórmula y el juego del holandés empezó a hacerse menos letal.

“Todavía tiene más alma que la mayoría de los otros clubes”, agrega el escritor bávaro.

El “Westdeutsche Allgemeine Zeitung” (WAZ), por su parte, -el diario de mayor circulación en Dortmund y en los alrededores-, destaca en su edición digital el orgullo de los seguidores del Borussia Dortmund tras la final, pese a la derrota.

Van Gaal tuvo que marcharse del Bayern y llegó Jupp Heynckes. El Bayern tuvo una buena temporada pero la del Dortmund fue mejor: la cerró con el doblete. El Bayern llegó a la final de la Liga de Campeones y la perdió ante el Chelsea, por penaltis, después de que Robben fallara una pena máxima en la prórroga que hubiera decidido el partido.

De hecho, el Bayern no empezó como un club rico -ni se ha hecho rico con la aparición de algún mecenas- sino que empezó a crear su riqueza en los años setenta, a fuerza de éxitos deportivos que atrajeron patrocinadores y que le han dado una posición única en el fútbol alemán.

“Los seguidores del Dortmund están orgullosos de su equipo pese a la derrota”, titula el diario.

Antes de esa final, en un encuentro clave contra el Dortmund en el que el Bayern hubiera podido sentar las bases para disputarle a su rival el título de la Bundesliga, Robben ya había fallado desde los once metros.

“La riqueza del Bayern es hecha en casa”, sentencia Ostermeier.

Esos dos errores convirtieron al héroe de la temporada 2009/2010 en el villano del ejercicio 2011/2012. Además, surgió una discusión sobre su estilo de juego y su personalidad. Se le acusaba de ser demasiado egoísta. Y eso le afectó tanto que muchas veces, cuando podía y debía rematar, intentaba buscar un compañero para acallar las críticas.

Hace poco, el presidente del club, Uli Hoeness, dijo algo parecido al afirmar que si el Bayern a veces podía mostrarse agresivo en el mercado de fichajes era por sus propios méritos.

En su cuarta temporada, de repente Robben terminó en el banquillo. Toni Kroos se había impuesto como número 10. En algún momento en que Robben estuvo lesionado, Thomas Müller, a quien Kroos había desplazado al banquillo, aprovechó la ocasión y se ganó el puesto en la banda derecha.

“El dinero nos lo hemos ganado y no nos lo ha regalado ningún tío rico”, dijo Hoeness en una tertulia de la plataforma digital “Sky”.

Para que Robben volviera al primer equipo, hizo falta una lesión de Kroos. Aunque antes, hay que decirlo, ya había aprovechado una baja de Ribery por sanción en cuartos de final de la Copa de Alemania, justo ante el Borussia Dortmund, para hacer un buen partido y marcar el gol de la victoria.

Hoennes encarna buena parte de las razones que existen para amar u odiar al Bayern. Ahora, con el escándalo de la presunta evasión de impuestos en la que está metido, ha dado una razón más para el odio y muchos ven en ello un ejemplo de que el Bayern se siente por encima de la ley.

Parte del mérito de Robben fue aguantar con humildad sus meses en el banquillo y mostrar, tras la lesión de Kroos, que podía volver a aportar mucho.

Como jugador, Hoennes fue clave en la conquista de la primera Copa de Europa al marcar dos de los cuatro goles de la final en la que el club bávaro derrotó al Atlético de Madrid por 4-0.

Ayer, en la final de la Liga de Campeones contra el Dortmund tuvo más de una ocasión, en dos de ellas pudo hacer pensar que seguía siendo víctima de la inseguridad que pareció acosarlo tras la final del Mundial de 2010. Pero llegó la ocasión decisiva y no falló.

Más tarde, tras tener que poner fin a su carrera a los 27 años por una lesión, pasó a ser el manager del Bayern, cargo que no abandonó tres décadas después para convertirse en presidente.

El penalti fallado ante el Chelsea es historia. El gol que tenía que hacer Robben era ese gol agónico de Wembley. a pase justo de Franck Ribery, un jugador con el que no siempre se han entendido fuera del campo aunque ahora parece que todas las asperezas están limadas.

Hoennes ha sido durante todo ese tiempo algo así como el alma y el rostro del Bayern.

Casi todo el mundo le admira, por su eficacia y su excelente gestión basada en la idea de que, mientras hay clubes que cuando quieren fichar a alguien van al departamento de crédito de los bancos, el Bayern sólo realiza los fichajes que puede pagar con la cuenta corriente.

Muchos lo odian por su arrogancia ante los rivales y ante los medios. Y otros -empezando por la mayoría de jugadores que han pasado por el Bayern- adoran a Hoennes por el rostro que suele mostrar sólo en privado pero que se puede adivinar en muchas de las cosas que ha hecho como dirigente.

El Bayern, y Hoeness ha contribuido a ello, es hoy un consorcio con una facturación de más de 300 millones de euros al año. Pero Hoeness suele insistir en que el Bayern es también una familia y su comportamiento tiene mucho de líder de un clan que se preocupa por los suyos hasta el extremo.

De los héroes de las tres Copas de Europa de los años de setenta hay -además de los inevitables Franz Beckenbauer y Paul Breitner- dos nombres inolvidables: Gerhard Müller y Georg Schwarzenbeck.

Schwarzenbeck, autor del gol del empate agónico contra el Atlético de Madrid que forzó el segundo partido en el que Hoeness marcó sus dos goles, tuvo durante mucho tiempo una papelería. Su principal cliente era, por decisión de Hoeness, el Bayern Múnich.

Müller, tras sus éxitos como su jugador, cayó en el alcoholismo del que nunca hubiera salido si no hubiera sido por la intervención de Hoeness y Beckenbauer que se ocuparon de su rehabilitación. Hoy Müller es entrenador de las categorías inferiores del club.

De aquel equipo de los años setenta, en el que todos eran bávaros, muchos siguen relacionados con el club. A la cabeza están Beckenbauer, como presidente de honor, Hoeness, como presidente, y Karl-Heinz Rummenigge, presidente del Consejo Directivo. Haciendo honor así a una canción del Bayern que dice: “a los buenos amigos nadie los puede separar”.