Mala palabra con la ‘A’

A los críticos de la reforma migratoria les gusta hablar de la amnistía

Inmigración

Luego de que el Comité Judicial del Senado votara a favor del proyecto de ley de reforma migratoria comprehensiva que ahora pasará al pleno del Senado para su revisión y voto, los gritos y lamentos de sus opositores se escuchan por doquier.

El componente que irrita los anti inmigrantes es la legalización de los inmigrantes no autorizados, o como dicen ellos “La amnistía”.

En 1986, el santo patrón del partido republicano, el Presidente Ronald Reagan firmó la Ley de Reforma Migratoria y Control que legalizó a aproximadamente 3 millones de inmigrantes no autorizados.

Desde entonces, y a la presente fecha, la palabra “Amnistía” se ha convertido en un término sucio, venenoso y feo. Pero lo que tenemos en frente esta muy lejos de ser una amnistía.

El proyecto de ley que se discute actualmente en el Senado es completamente diferente al que legalizó a los inmigrantes no autorizados en 1986. En aquel entonces, la ley concedió un camino automático, general y amplio a una residencia permanente y a una posterior ciudadanía a la población indocumentada, sin practicamente ningún requerimiento que no sea el pasar un chequeo de antecedentes penales.

El proyecto actual convierte la legalización en un largo y cansino proceso en el que a los inmigrantes no autorizados se les concede una residencia temporal por 10 años, luego de los cuales, y siempre y cuando se cumplan una serie de otros requisitos, se les premiaría con una residencia permanente y un camino a la ciudadanía al que se calificaría después de otros tres años de espera. Durante el proceso los inmigrantes indocumentados deberán cumplir con una serie de obligaciones tributarias, mantener un record criminal limpio, probar que pueden comunicarse en inglés, etc. Pero inclusive, cumpliendo ellos con todos los requerimientos, su residencia permanente estará sujeta a que el gobierno pueda comprobar que las fronteras estas seguras y que se ha implementado un sistema de verificación de autorización en el empleo que impida a los inmigrantes no autorizados el acceso al trabajo.

Como vemos, el camino a la legalización es complejo, y sin embargo los que se oponen siguen gritando “Amnistía”, y pidiendo que no ocurra, ni ahora, ni nunca, y que se inicien las deportaciones masivas, o que se implementen las otras medidas del proyecto para que la vida de los inmigrantes no autorizados se vuelva un tormento y se regresen a sus casas.

Los que proponen deportaciones masivas no dicen como se va a pagar por su costo, ni como se va a ventilar el costo social de un plan de esta naturaleza. Los que proponen que los inmigrantes no autorizados se regresen a sus casas, no comprenden que para el 75% de los inmigrantes no autorizados que están viviendo en los Estados Unidos por más de una década, “la casa” está aquí, y la gente no se va a ir libremente.

Ahora nos toca esperar a ver lo que ocurre en el pleno del Senado, ya se ganó la primera batalla en el Comité Judicial, vamos por el segundo triunfo y el afianzamiento del camino a la legalización, mal llamada “A…”