Secuestran a once jovenes en capital mexicana

Once jóvenes fueron secuestrados a plena luz del día en un bar en la Zona Rosa de la Ciudad de México

Familiares de los desaparecidos realizan una protesta para pedir ayuda en la localización de sus seres queridos.
Familiares de los desaparecidos realizan una protesta para pedir ayuda en la localización de sus seres queridos.
Foto: La Opinión - Gardenia Mendoza

MÉXICO, D.F.— Los habitantes del barrio popular Tepito están acostumbrados a la venta de droga y mercancía robada; a los tiroteos y a los zafarranchos de vecindario, pero no a los “levantones” como ocurrió ahora a 11 de ellos en un bar aledaño a la avenida Reforma—a unas cuantas calles de la embajada de EEUU-—en un acto inédito en la capital del país.

“Vivos se los llevaron, vivos los queremos”, coreaban ayer familiares de los desaparecidos.

Era la misma frase que en los últimos años escucharon más bien a distancia sobre raptos masivos ejecutados por hombres de rostros cubiertos en estados fronterizos y de mayor presencia del crimen organizado, pero que el domingo pasado tocó aquí, en el club afterhour Heaven’s, alrededor de las 10:00 de la mañana.

El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ofreció una conferencia de prensa en la que afirmó no tener evidencias de que la desaparición de esas personas—de entre 16 y 36 años— esté relacionada con la participación de un grupo armado, como asegura un testigo.

“De momento no se tiene corroborada la forma, ni el lugar específico donde pudo haberse llevado a cabo esta desaparición, pero lo cierto es que hay una denuncia y no están los paraderos, tenemos que actuar”, explicó.

Los familiares, por su parte, insisten en que fue un grupo de hombres vestidos de negro, encapuchados y con armas largas quienes se llevaron a los suyos en camionetas negras con torreta.

Ellos dan crédito al testimonio porque, según cuentan, proviene de un amigo de los desaparecidos que logró escapar, además de que en las redes sociales era común que escribieran notas sobre dónde se encontraban.

“Mi hermana posteó que estaba en ese lugar poco antes de que se la llevaran y después no volvió a escribir nada”, cuenta a este diario, Jacqueline Robles, hermana de una de las víctimas.

“A todos ellos les encantaba salir de antro, a bailar y beber, y siempre iban juntos porque somos vecinos y nos conocemos por ser comerciantes en el mismo lugar”, dijo Osvaldo Aguilar, sobrino de Gabriela Téllez, una de las personas secuestradas.

Téllez es madre de dos niños de cuatro y 11 años y una adolescente de 17. Jorge Predia, de 28 años, otro de los secuestrados, también tiene un hijo de siete años, igual que Jeniffer Robles, de 23, con un pequeño de seis.

Entre los desaparecidos, había además un muchacho de 16 años a quien su amiga Fernanda Reyna describe como “tranquilo” y sin problemas. “No sabemos qué haya detrás, pero los queremos en casa otra vez”, dijo.

El presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), Luis González Placencia, pidió evitar estigmatizar a los jóvenes y al barrio, donde las autoridades han detectado la infiltración de narcotraficantes Zetas.

Según la procuraduría de justicia local, los Zetas ya no sólo se dedican a abastecer de cocaína y marihuana en Tepito, sino que también “surten” de armas al conocido “Barrio Bravo”.

José Antonio Ortega, del Consejo Ciudadano para la Seguridad y la Justicia Penal, alertó que el rapto en la capital mexicana simboliza una “escalada” a una violencia que no se ha frenado.

“Esto no se había visto como en otros puntos del país, aunque ya había otros síntomas que no se atendieron y la impunidad siempre genera más violencia”, señaló. “Los criminales vuelven, los cárteles vuelven si no se les castiga”

En los últimos meses, el Distrito Federal ha sido sede de hallazgos de descabezados y cuerpos con símbolos de torturas, mientras que en la zona conurbada crecen las denuncias por extorsiones y secuestros individuales con fines de lucro.