Pepe Aguilar cerró la temporada de la Ópera de Los Ángeles

La Ópera de Los Ángeles ofreció una noche de zarzuela y sorpresas
Pepe Aguilar cerró la temporada de la Ópera de Los Ángeles
Plácido Domingo (centro) con Jordi Bernacer (de espalda), conductor de la Orquesta LA Opera, acompañados por los cantantes de zarzuela María Antunez, Auxiliadora Toledano, Janai Brugger, Joshua Guerrero y Antonio Vázquez.
Foto: Cortesía de Robert Millard

Pepe Aguilar no solo fue la sorpresa de la noche sino que marcó un antes y un después en la Noche de Zarzuela y Música Latinoamericana que la noche del viernes, marcó el final de temporada para la Ópera de Los Ángeles (LAOpera) y ofreció una oportunidad única de disfrutar a Plácido Domingo cantar algunas de sus canciones favoritas de ambos géneros.

La primera parte del concierto —celebrado en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles— fue la más formal y apegada al programa, en la que el mejor tenor del mundo y varios talentosos y jóvenes intérpretes repasaron algunas de las arias más famosas de la zarzuela. Destacaron varias selecciones de Luisa Fernanda, una zarzuela que con Domingo en el papel de Vidal presentara la Ópera de LA hace algunas temporadas.

La soprano María Antúnez, que el público angelino vio estos días en la ópera Dulce Rosa, encantó en el Pasodoble de La del manojo de rosas, cantado a dúo con Domingo, y Janai Brugger hizo lo propio con el aria No corté más de una rosa de La del manojo de rosas.

Algunos de los aplausos más fuertes fueron para el angelino Joshua Guerrero, quien impresionó con De este apacible rincón de Madrid, una de las más conocidas arias de Luisa Fernanda.

Dos cantantes añadidos al programa también destacaron: la soprano Auxiliadora Toledano en Me llaman la primorosa de El barbero de Sevilla y el impresionante tenor Antonio Vázquez —conocido en el mundo empresarial como el presidente de la aerolínea Iberia— que no decepcionó con No puede ser, un tema de La tabernera del puerto infaltable en el repertorio de un buen tenor español.

Jordi Bernacer dirigió con entusiasmo a la Orquesta de la Ópera de LA, que brilló particularmente en el hermoso Intermedio de La leyenda del beso.

Pero la noche tomó un giro radical al final del primer acto, cuando llegó al escenario el Mariachi El Zacatecano para acompañar a Pepe Aguilar en una bella interpretación del popularísimo tema ranchero Esclavo y amo. Los gritos y aplausos no faltaron, especialmente cuando Domingo volvió al escenario para interpretar con Aguilar el clásico Ella de José Alfredo Jiménez. Solo había tiempo para que Aguilar interpretara un tercer tema, y eligió bien su súper éxito Mujeres.

Aguilar, el primer intérprete en usar el micrófono en el primer acto sentó la pauta para el segundo en el que todos los vocalistas lo usaron y Domingo fungió como una suerte de maestro de ceremonias.

Aunque aparentemente un poco menos ensayado con la orquesta, el repertorio de la segunda parte hizo un rápido pero inteligente repaso por el cancionero latinoamericano. Se inició con temas de dos zarzuelas cubanas, Cecilia Valdés y María la O y se incluyeron Bésame mucho, Júrame y El día que me quieras, para finalizar con la infaltable Granada.

El maravilloso concierto fue apenas la antesala para la entrega de Premios Plácido Domingo, la gala anual de Hispanos en la Ópera, en el mismo teatro Dorothy Chandler Pavilion.