La hora del Senado

Inmigración

Lo decía hace poco, la reforma migratoria es un barco frágil que navega en aguas turbulentas azuzadas por los vientos de la extrema derecha republicana. La semana que terminó estuvo marcada por malas noticias, y la semana que se inicia se presenta crucial para la supervivencia de esta nave.

Abrimos la jornada anterior con las declaraciones del senador republicano Marco Rubio sugiriendo que podría votar en contra del proyecto de ley que ayudó a elaborar si no se agregan medidas adicionales en materia de seguridad fronteriza; y literalmente nos dijo que la reforma no pasaría en el Senado si no se aprueba la enmienda que tiene lista el senador republicano por Texas John Cornyn.

La enmienda que Cornyn planea presentar es un compendio de varias de las medidas que fueron rechazadas por el Comité Judicial del Senado y tiene que ver con lo siguiente: Impedir que los inmigrantes inscritos al programa provisional de legalización reciban una tarjeta de residencia si una comisión formada por el Departamento de Seguridad Interna y la Oficina de Contraloría General no certifica el 100% de capacidad de control sobre cada segmento de la frontera sur; un nivel de detención de inmigrantes indocumentados tratando de cruzar las frontera de por lo menos el 90% de efectividad; la implementación de un sistema biométrico en cada puerto de salida; y, la implementación del sistema E-verify en todo el país. Adicionalmente pide el establecimiento de ciertas medidas métricas y el aumento de presupuesto para el control fronterizo y del número de agentes en la frontera, entre otras.

La intención del Senador Cornyn es mas que clara, hundir la nave con medidas que atacan a la posibilidad de que los inmigrantes no autorizados obtengan un estado legal permanente ya que en el mundo real y basado en el clima político existente, por ejemplo, jamás habrá un consenso respecto de si la frontera esta “100%” segura.

Mas tarde en la semana, la Cámara de Representates aprobó una enmieda al proyecto de presupuesto del Departamento de Seguridad Interna presentada por el representante republicano de Iowa Steve King, prohibiendo que los fondos de esa organización sean utilizados en el programa de acción diferida que beneficia a los llamados “Dreamers”.

Finalmente, el viernes se inició la discusión en el Senado del proyecto de ley con los discursos de los senadores, y con la participación por supuesto de Jeff Sessions, representante republicano de Alabama que ha prometido que la reforma migratoria jamás será ley, así sea lo último que haga.

El mensaje general del ala extremista republicana es que no se aprobará nada que conceda una vía de legalización para los inmigrantes no autorizados.

Este es el panorama que se avecina, y mi opinión es que si la nave tiene que hundirse por la intransigencia de ciertos republicanos, que se hunda. Sería inaceptable que en aras de pasar algo, cualquier cosa, los demócratas y los republicanos moderados permitan a los radicales destruir uno de los elementos esenciales del proyecto de ley, esto es, un camino largo y merecido a la tan ansiada ciudadanía.