El debate en suspenso

Autores del plan de reforma tratan de negociar votos republicanos

WASHINGTON, D.C.— El debtate sobre un plan de reforma migratoria concluyó ayer con otra jornada en suspenso, tras enfrascarse en la discusión sobre el control de la frontera y en un desacuerdo partidista sobre las reglas que regirán para votar las enmiendas y cuál debe ser el orden en que estas se presenten.

Ya son tres jornadas legislativas sin que se logre avanzar, por lo que empieza a crecer la preocupación por el tiempo disponible para llegar a un voto final.

A nivel privado, los autores del proyecto de ley sobre reforma migratoria están negciando una propuesta sobre control fronterizo que gane votos republicanos, pero no amenace el proceso de legalización para los indocumentados.

“La enmienda definiría formas que puedan asegurar que logremos un 90% de control operacional efectivo de la frontera. Que tenemos suficientes fondos dedicados a esto y otras medidas, mientras mantenemos los parámetros que los demócratas puedan apoyar”, explicó John McCain (R-AZ), luego de una reunión con el Presidente Barack Obama.

El líder de la mayoría, Harry Reid (D-NV), ha insistido en que exigirá un margen de 60 votos para las iniciativas que sean más controversiales, y fuentes en el liderazgo republicano insisten en que ciertas enmiendas deben ser votadas con una mayoría simple (51 votos).

Pero en la oficina del Senador Reid enfatizaron ayer que “no sentarán un precedente que exponga enmiendas sensibles, sin un margen de 60 votos”.

Ayer, la única enmienda en la que se votó fue la del senador Chuck Grassley (R-IA), la cual prohibía iniciar la legalización de indocumentados hasta que el Departamento de Seguridad Nacional tenga un control efectivo de la frontera durante seis meses. Fue rechazada con un voto de 57-43, incluyendo a cinco republicanos entre éstos últimos y a dos independientes.

“Esta no es la manera adecuada para comenzar. Necesitamos un proceso de enmiendas que pueda tener éxito. Es claro que la aproximación de este proyecto de ley es legalizar primero y tener control de la frontera después. Ese fue nuestro error en 1986”, dijo Grassley.

Ahora, con más de 99 enmiendas en fila para ser votadas, es crucial que republicanos y demócratas lleguen a un acuerdo respecto a cómo proseguir.

“Ya deberíamos estar votando. Esto no nos ayuda a avanzar. Me preocupa”, dijo la senadora Barbara Boxer (D-CA).

Líderes proinmigrantes como Ali Noorani, director de National Immigration Forum, han mostrado su preocupación por el ritmo del progreso en el Senado donde se fijó como meta lograr un voto final antes del receso del 4 de julio.

Si republicanos y demócratas no logran un acuerdo, podría ponerse en peligro este plazo.

“El reloj está corriendo”, dijo Noorani.

El senador Jeff Sessions, (R-AL) uno de los principales oponentes del plan migratorio, dejó claro que él se opondrá a jornadas intensivas para votar enmiendas, como ha ocurrido en otras ocasiones con proyectos de ley controversiales.

Medidas como la presentada por Grassley y otra del senador John Cornyn (R-TX) han centrado el debate del Senado en el tema seguridad fronteriza que no ha permitido avanzar.

Por el momento existen cinco enmiendas en fila para votación al inicio de la próxima semana. Entre ellas una que exige la construcción de 1,126 kilómetros de muralla en la frontera, antes que los indocumentados puedan obtener residencia permanente.