La ciudad que deja Villaraigosa

Al concluir 8 años de mandato, el alcalde entrega una metrópoli con avances y en desarrollo, pero deja problemas por resolver
La ciudad que deja Villaraigosa
L.A. Live, en el centro de Los Ángeles, es uno de los mayores logros en la Admnistración de Villarraigosa.
Foto: La Opinión - Aurelia Ventura

Ocho años después de reinventar estrategias y torear la peor crisis desde 1930, el alcalde Antonio Villaraigosa deja una ciudad de contrastes: se respira tranquilidad donde antes dominó la delincuencia, pero hay baches por doquier; se extendió la red de trenes, pero el tráfico impera en sus calles.

Villaraigosa entrega una mejor metrópoli de la que recibió en 2005 si se mide la tasa delictiva. Y es que los delitos violentos y homicidios bajaron un 49% desde entonces, mientras que los crímenes relacionados con pandillas disminuyeron un 55%. Y deja 10,023 policías, un máximo histórico.

Respecto a su tarea de agilizar el tránsito sentó las bases para duplicar la red de trenes, algo que, según expertos, se apreciará en unos años. Los Ángeles, empero, es aún la ciudad más congestionada del país.

La generación de empleos es una de las asignaciones pendientes del alcalde: en mayo pasado el nivel de desocupados era del 10.3%, más del doble que al llegar al Ayuntamiento, pero debajo del 14.7% registrado en julio de 2010, uno de los meses más oscuros de la crisis económica.

“La gente ha olvidado que el país estuvo en una recesión y que en la mayoría de sus ocho años el gobierno de Villaraigosa sufrió las consecuencias”, explica Peter Dreier, profesor de Occidental College.

La revitalización del centro de Los Ángeles ha sido uno de los logros más visibles de Villaraigosa: como muestra quedan el complejo de entretenimiento L.A. Live, nuevos hoteles, teatros, museos, parques y condominios de lujo, aunque sigue en el tintero la construcción de un estadio de futbol americano.

“El centro de Los Ángeles es más activo, más personas se han mudado ahí, hay más restaurantes y muchas otras cosas, incluso cuando la economía no estuvo bien”, detalla el filántropo Eli Broad, quien ha estado detrás de algunos proyectos erigidos en la zona.

Pero Kevin Klowden, economista de Milken Institute, cree que no hay una dirección clara en el desarrollo de dicho sector. “Básicamente ha sido una revitalización residencial, pero han faltado espacios para el comercio”, señala.

Lo cierto es que a unas cuadras de la zona, en el barrio de Skid Row, hay menos desamparados. Ahora su presencia en esta ciudad se calcula en 23 mil, un 50% menos que en 2005.

“Hay muchos que critican a Villaraigosa”, comenta la supervisora del condado Gloria Molina. “Pero con el tiempo veremos que sus contribuciones fueron grandes”, augura.

Hay residentes que no sintieron esos avances. Es el caso de la familia de Rosa Loza, que en 1965 adquirió una casa cerca de “El Pino”, el símbolo natural en la frontera de Boyle Heigts y el Este de Los Ángeles, y desde entonces –asegura- no ha visto cambios significativos en el lugar.

De ser un campo de terracería en el cual se filmaron escenas de la película Blood In Blood Out en 1991, la colina donde se localiza el árbol -en la esquina de Floral Drive y la calle Indiana- es hoy un paisaje que más parece del Tercer Mundo: fracturado por las lluvias, las piedras y los residuos de pavimento.

“Aquí no ha venido para nada”, dice la señora Loza, de 65 años, sobre Villaraigosa.

La pendiente donde se localiza “El Pino” es sólo parte de las 8,700 millas de caminos de esta metrópoli que están en pésimas condiciones, 37% de todo el sistema vial, según cifras oficiales. Es el resultado de la falta de inversión en tres décadas que ha estallado en la administración de Villaraigosa.

Su gobierno, de hecho, ha gastado más recursos que ningún otro reparando baches y reconstruyendo caminos. Los 350 mil hoyos cubiertos en 2012 representaron un aumento del 150% comparado con 2005 (al iniciar su primer mandato), pero los amortiguadores de los autos no han notado la diferencia.

“Nunca había visto un impacto tan grande a los residentes en toda mi vida”, señala Bob Schoonover, presidente del Local 721 del sindicato SEIU, refiriéndose a los cortes fiscales que eliminaron 5 mil empleos municipales y redujeron la atención en parques, bibliotecas y servicios de emergencia.

El millón de baches reparados (objetivo cumplido en 2008) y la promesa de plantar un millón de árboles (a la fecha se han sembrado 407 mil), desaparecieron de la lista de metas y logros del alcalde.

“Esos millones no han aparecido ni en los árboles, ni en los baches”, dice el activista José Aguilar.