Seguridad, un primer obstáculo

Protección fronteriza acapara atención en el debate sobre reforma migratoria

WASHINGTON, D.C.— El Senado no avanzó ayer con el voto de enmiendas sobre una reforma migratoria y sólo se centró en debatir la propuesta resaltando el tema de seguridad fronteriza.

Republicanos y demócratas no lograron acuerdo en el proceso a seguir, una señal de las trabas que enfrentará el plan en las próximas semanas.

Una de las enmiendas más discutidas fue la de Chuck Grassley (R-IA), que prohibiría la legalización de inmigrantes indocumentados en el país hasta que el Departamento de Seguridad Nacional tenga un control efectivo de la frontera durante seis meses.

Grupos proinmigrantes calificaron la medida como una “píldora venenosa”, ya que podría hacer imposible el proceso de legalización o lo retardaría considerablemente.

“Esta ley sólo requiere que la Secretaria de Seguridad Nacional someta un plan al Congreso antes de legalizar a millones de personas. Algunos dicen que hemos hecho suficiente, que la seguridad fronteriza no debe entrometerse en el camino de la legislación. Mi enmienda manda una señal clara de que estamos siendo serios en completar este trabajo”, aseguró Grassley.

Otra propuesta polémica fue la del senador David Vitter (R-LA), quien pretende instalar un sistema biométrico en todos los puertos de entrada al país.

El sistema, implicaría la creación de una nueva tarjeta biométrica que provea información física de la persona, como sus huellas digitales, lo cual ha sido criticado como costoso, además de que esta tecnología no está lista para ser usada a nivel nacional.

“Pueden tratar de adornarlo como quieran, pero estas propuestas no son más que un intento cínico de negar el camino a la ciudadanía para los indocumentados. Están pidiendo estándares que no se han cumplido, ni siquiera para el gobierno”, dijo el senador Robert Menéndez (D-NJ).

Aunque el líder de la mayoría, Harry Reid (D-NV), trató de iniciar la votación sobre las enmiendas ayer mismo, se encontró con objeciones de algunos senadores que lo obligaron a retrasar el proceso.

Junto a Grassley, el senador John Cornyn (R-TX) acaparó la mayor atención, ya que tiene una propuesta que pretende convertir las metas de seguridad fronteriza en el proyecto de ley, en condicionantes para que los indocumentados accedan a la residencia permanente.

Reid ha calificado la iniciativa como una ‘píldora venenosa’, pero Cornyn indicó que “los estadounidenses están cansados de escuchar promesas sin terminar sobre seguridad fronteriza, sin tener un mecanismo real para garantizar resultados”.

La enmienda de Cornyn se encontró con un fuerte ataque de los senadores Charles Schumer (D-NY) y John McCain (R-AZ) quienes se enfrascaron en una amplia discusión al respecto.

“Esta enmienda fue derrotada en el comité judicial. Puede llegar a costar 25 millones de dólares. Es mucho dinero. Tenemos condicionantes en la legislación, pero son razonables y alcanzables”, dijo Schumer.

Por su parte, McCain agregó que “la frontera nunca estará sellada. Podemos tener control efectivo de la frontera y llegar a un punto en que la gente tenga confianza”.

Por el lado de la Cámara de Representantes, un grupo de legisladores encabezados por Ted Poe (R-TX) presentaron un nuevo proyecto de ley enfocado en seguridad fronteriza. La medida se enfoca en aumentar el control operacional del área.

En la ausencia de un plan bipartidista en la Cámara Baja, legisladores republicanos están presionando para imponer diversos proyectos de ley asociados a inmigración. Ninguno de ellos contiene un proceso de legalización para los indocumentados.