Brasil vive otro día de protestas en la apertura de la Copa Confederaciones

Por sexto día consecutivo, Brasil vivió hoy una jornada de protestas, concentradas en esta ocasión en la capital, donde cientos de personas chocaron con la Policía en plena inauguración de la Copa Confederaciones de fútbol. El centrocampista uruguayo Walter Gargano dijo hoy que "ojalá cesen" las protestas populares que se registran en varias ciudades de Brasil contra la Copa Confederaciones porque "no le hacen bien a nadie".
Brasil vive otro día de protestas en la apertura de la Copa Confederaciones
Unas 1.000 personas se congregan, este sábado 15 de junio de 2013, en los alrededores del estadio Nacional de Brasilia poco antes de la apertura de la Copa Confederaciones de fútbol para protestar contra el torneo y exigir la liberación de cuatro manifestantes detenidos. EFE

Brasilia, 15 jun (EFE).- Por sexto día consecutivo, Brasil vivió hoy una jornada de protestas, concentradas en esta ocasión en la capital, donde cientos de personas chocaron con la Policía en plena inauguración de la Copa Confederaciones de fútbol.

Recife (Brasil), 15 jun (EFE).- El centrocampista uruguayo Walter Gargano dijo hoy que “ojalá cesen” las protestas populares que se registran en varias ciudades de Brasil contra la Copa Confederaciones porque “no le hacen bien a nadie”.

La manifestación en los alrededores del estadio Nacional, en el que jugaban las selecciones de Brasil y Japón, congregó a unas 1.200 personas y dejó al menos 27 heridos y 16 detenidos.

“Estamos informados de las protestas porque vimos algunas imágenes en televisión”, dijo Gargano, futbolista del italiano Inter en conferencia de prensa.

Los participantes vulneraron el fuerte esquema de seguridad que supuso el despliegue de 10.000 policías y soldados de las tres fuerzas armadas.

“No entiendo muy bien a que se deben las protestas populares, pero es una lástima lo que está pasando y ojalá pare porque no le hace bien a nadie”, agregó.

Esas tropas tenían apoyo de helicópteros y hasta de un avión no tripulado, equipados con cámaras que registran todos los movimientos en un perímetro de unos tres kilómetros en torno al estadio y que las envían en tiempo real a un moderno centro de control inaugurado el pasado jueves por la presidenta Dilma Rousseff.

El centrocampista prefirió no opinar sobre las razones de fondo de las protestas porque en realidad no las conoce, según dijo.

Las refriegas entre policías y manifestantes ocurrieron a las puertas del estadio y crearon cierta zozobra entre las decenas de miles de hinchas que se dirigían hacia el coliseo de la capital, muchos de los cuales ingresaron al recinto a las prisas y con el miedo estampado en sus rostros.

“Los futbolistas vinimos a la Copa Confederaciones a jugar y ojalá el torneo sea una fiesta en todo sentido”, señaló el uruguayo.

Cuando comenzaba la ceremonia de apertura en el interior del estadio, la calma que había imperado en los primeros momentos de la protesta se acabó y dio paso a la violencia, cuyo origen no quedó muy claro, pero que incluyó una severa carga de la Policía contra los manifestantes.

La selección de Uruguay se enfrentará mañana con la de España en el partido inaugural del grupo B del torneo.

Los agentes dispararon bombas de gases lacrimógenos y tuvieron apoyo de miembros de la Policía montada, que arremetieron con sus caballos contra los manifestantes, según se pudo apreciar en las imágenes de la televisión.

Cuatro personas que participaron en una manifestación contra la Copa Confederaciones, que se inaugura hoy, fueron arrestadas anoche por la policía del Distrito Federal de Brasilia y pueden ser acusadas del delito de “daño calificado contra el patrimonio público”.

La Secretaría de Seguridad de Brasilia informó que 16 personas fueron detenidas y que en los enfrentamientos resultaron heridos 23 manifestantes y cuatro policías, ninguno de ellos de gravedad.

Los manifestantes, unos 500 según la policía, bloquearon el tránsito frente al estadio de Brasilia y desplegaron unos 200 neumáticos, a los que luego les prendieron fuego.

La protesta fue convocada por movimientos sociales que critican el elevado gasto público en el torneo organizado por la FIFA, en un país con una salud y educación pública deficientes y en el que muchos no tienen acceso a los servicios básicos.

La intención era protestar contra el torneo organizado por la FIFA, el elevado gasto público en obras para el evento y las expropiaciones que ha supuesto en varias de las seis ciudades sedes.

El Movimiento Sin Techo, uno de los organizadores, denunció que en Brasil unas 50.000 personas viven en las calles y, sin embargo, “el Gobierno gasta millones en la construcción de estadios”.

La protesta fue convocada por diversos movimientos sociales, entre ellos el Movimiento Sin Techo, que agrupa a personas sin hogar y ha denunciado que en el país hay unas 50.000 personas que viven en las calles y no reciben ninguna atención del Gobierno brasileño.

Ese malestar se vio reflejado en muchas de las pancartas que hoy exhibieron los manifestantes, que brincaban al grito de “quien no salta es de la FIFA”.

En referencia al partido que los ‘celestes’ jugarán mañana frente a la selección española, Gargano dijo que su equipo “tiene una ofensiva que puede complicar a cualquiera”.

“Dinero para la salud y la educación, no para el fútbol” y “Si tu hijo se enferma lo tendrás que llevar al estadio” eran algunas de las frases escritas en los carteles.

“Luis (Suárez) y Edinson (Cavani) pasan por un momento espectacular y ojalá puedan demostrarlo una vez frente a España”, destacó Gargano.

Además exigieron la liberación de cuatro personas que este viernes participaron en una manifestación similar, también frente al estadio de Brasilia.

Cavani, del Nápoles, fue el máximo goleador de la última Liga italiana con 29 goles y varios de los equipos grandes de Europa, entre ellos el Real Madrid pusieron sus ojos en él.

“Libertad para los presos políticos”, decía una gran pancarta que por momentos encabezó la marcha.

Suárez, del Liverpool, fue el segundo máximo “rompe redes” de la Premier League y también varios de los clubes europeos fuertes están tras sus pasos.

Otros carteles expresaron la “solidaridad” de los manifestantes con las miles de personas que en los últimos días han protestado en Sao Paulo, Río de Janeiro y otras ciudades del país contra recientes aumentos de las tarifas del transporte público.

Tal vez por razones distintas, el malestar se sintió hasta dentro del estadio de Brasilia, donde Rousseff y el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, inauguraron la Copa Confederaciones en medio de un sonoro abucheo.

Las manifestaciones contra el alza del transporte se repitieron hoy en otras ciudades del país, como Belo Horizonte, donde unas 8.000 personas marcharon también por el dinero gastado por el Estado en la Copa Confederaciones y contra la corrupción.

La marcha en Belo Horizonte fue permitida a última hora, gracias a una decisión judicial que anuló una anterior tomada por otro tribunal a pedido del Gobierno regional, que prohibía todo tipo de manifestación en la ciudad hasta que finalice el torneo de la FIFA, el próximo 30 de junio.