Gloria Trevi presentó un espectacular concierto en LA

La regiomontana se despidió del Anfiteatro Gibson y recordó a su amiga Jenni Rivera
Gloria Trevi presentó un espectacular concierto en LA
Gloria Trevi durante su show el sábado, el último que da en el Gibson Amphiteatre.
Foto: La Opinión - William Camargo

Una hora antes de que iniciara el concierto, Gloria Trevi advirtió que su presentación estaba muy “adrenalidada”. Y no mintió.

Con su tour Agárrate, no hubo freno que la detuviera, ni a ella ni a sus seguidores, porque el show comenzó precisamente con el tema que dio nombre a esta gira.

Y sin más, soltó otra de sus famosas y emblemáticas piezas, Pelo suelto: así que, de entrada, con esos dos temas, la adrenalina se puso a tope en cuestión de segundos.

Con aquella euforia bien se podría haber pasado por alto la ausencia de fans, que no llenaron el sábado por la noche al Anfiteatro Gibson, ni siquiera con el estímulo de la disminución del costo de los boletos, como recurso de última hora.

Pero eso, resultó ser lo de menos porque la regiomontana logró cautivar “casi” por completo a los asistentes y provocó tal energía que parecía un recinto abarrotado.

La comunidad gay —que bien podrían haber sido la mitad de los presentes— resintieron que en esta ocasión, “La Trevi” no les haya dirigido, literalmente, ni una palabra.

“Ahora no mencionó nada y casi la mitad de los que venimos somos gay”, era el comentario de un grupo de jóvenes mientras salían del recinto.

A excepción del momento en el que con el tema La papa sin catsup parafraseara con énfasis uno de los estribillos: “(…) y el puñal eres tú”.

Gloria Trevi no es una artista a la que se le puede admirar por su talento vocal, y no es que cante mal.

Es una showwoman.

Sus presentaciones son todo un espectáculo musical, constante cambio de vestuario —unos diez—, reacciones inesperadas, drama, brincos y bailes con toda una coreografía de atractivos bailarines.

Aunque Gloria ahora es más mesurada, digamos que ya no es la “chica del pelo suelto” que sin temor a las críticas ni al pudor, hacía movimientos sexuales sugerentes sobre el escenario y, a veces, encima de algún fan al que subía al escenario.

Ahora no. “La Trevi”, aunque sigue utilizando diminutos leotardos, siempre lleva una faldita que le tapa los glúteos. Sigue tirándose al piso, abriéndose piernas y tocándose, pero de una manera más delicada sin llegar a lo obsceno.

En esta gira, Gloria hizo un recuento de los años, cantando sus mayores éxitos y, los que dijo, “forman parte de mi historia”.

Los asistentes revivieron con ella diversas épocas al escuchar el famoso Doctor psiquiatra, Vestida de azúcar, Me siento tan sola y Cinco minutos.

Además, en algunos de los temas, recordó como fue criticada y señalada por una parte de la sociedad, comentó sobre los momentos más amargos de su vida —como cuando estuvo en prisión por varios años— y su constante lucha para salir adelante.

“Siete veces me caigo y ocho me levanto. Me caí y me levanté más cab… ¡así debe ser raza!”, expresó para dar paso a Tu ángel de la guarda.

Durante una conferencia de prensa previa a su presentación, Gloria Trevi mencionó que su presentación en Los Ángeles era muy especial porque con esta gira decía adiós al Anfiteatro Gibson, que en octubre será sus puertas y posteriormente será demolido.

“Es muy significativo este lugar”, dijo. “He estado aquí una decena de veces y sé que lo voy a extrañar”.

La cantautora recordó que la última vez —antes del sábado— que estuvo en ese escenario fue cuando asistió a la graduación del cielo de su gran amiga Jenni Rivera, La diva de la banda.

“Jenni nos dejó una gran lección de vida”, comentó. “No guardarse los sentimientos, ella vivió a plenitud”.

Y entonces en el escenario le dedicó el tema El último beso.

Para entonces Gloria Trevi ya se había dirigido a la mujer, a las madres solteras, a los latinos, a los indocumentados y había presentado su nuevo sencillo No soy un pájaro, que seguramente será otro de sus éxitos—.

Con Gloria se despidió. Pero los aplausos del público la hicieron volver. Regresó, con nuevo vestuario para cantar Con los ojos cerrados y un medley de temas más recientes y con otro cambio de vestuario interpretó Me río de ti.

Se despidió pero regresó por segunda ocasión. Con otro cambio de vestuario interpretó Mañana, con el que finalmente dijo adiós al público y al Gibson.