La ausencia de Argentina y Brasil ofrece el Mundial más abierto

La sorpresiva ausencia de Argentina y Brasil, los auténticos dominadores de la historia del Mundial sub'20, conceden a Turquía 2013 un atractivo especial, el que le otorga la ausencia de un favorito claro y la comparecencia de un amplio abanico de aspirantes. Diego Armando Maradona desveló definitivamente su condición de estrella mundial en el estadio Olímpico de Tokio, con 18 años, donde lideró la conquista de la primera Copa del Mundo sub 20 para Argentina.
La ausencia de Argentina y Brasil ofrece el Mundial más abierto
Vista general del estadio Kadir Has en Kayeri (Turquía) hoy, miércoles 19 de junio de 2013. El estadio albergará partidos de la Copa del Mundo FIFA sub-20 que se celebrará del 21 de junio al 13 de julio en Turquía. EFE

Madrid, 19 jun (EFE).- La sorpresiva ausencia de Argentina y Brasil, los auténticos dominadores de la historia del Mundial sub’20, conceden a Turquía 2013 un atractivo especial, el que le otorga la ausencia de un favorito claro y la comparecencia de un amplio abanico de aspirantes.

Madrid, 19 jun (EFE).- Diego Armando Maradona desveló definitivamente su condición de estrella mundial en el estadio Olímpico de Tokio, con 18 años, donde lideró la conquista de la primera Copa del Mundo sub 20 para Argentina.

Pese a jugarse el Sudamericano en casa, la Albiceleste de Marcelo Trobbiani sucumbió inesperadamente, y Brasil no supo defender ni la corona sudamericana ni el título sub’20 que logró en Colombia en 2011 al quedarse también fuera del hexagonal final.

El ‘Pelusa’, que hacía tiempo que había empezado a asombrar al universo del fútbol pero que se quedó al margen de la lista del equipo nacional absoluto que determinó César Luis Menotti para Argentina 1978, lideró la supremacía de una generación seguramente con más talento que la que se impuso a Holanda en el estadio Monumental de Buenos Aires.

En las anteriores 51 ediciones de un Mundial, tanto en mayores como en juveniles, masculino o femenino, siempre Brasil y/o Argentina representaron al fútbol sudamericano en las diversas citas organizadas por FIFA.

El Mundial sub 20 de Japón dio lustre a Maradona. Pero, sobre todo, el ‘Pibe de Oro’ llenó de esplendor una competición que termina por ser un escaparate dorado. Un mostrador de esperanzas. Una exhibición de promesas.

En categoría sub’20 los argentinos dominan el palmarés con seis títulos y los brasileños les siguen con cinco. Turquía’13 se presenta huérfana de sus reyes pero con muchos grandes aspirantes, encabezados por equipos como Colombia, que defiende sus galones de campeón de Sudamérica.

Leo Messi fue el penúltimo y Turquía 2013 contempla ahora expectante la irrupción de algún nuevo valor que aliente la competencia en la elite. Messi llevó a la albiceleste a un nuevo éxito en Holanda 2005. Terminó como máximo goleador y designado el mejor jugador. Tal y como sucedió veintiséis años antes con Maradona, Argentina participó con ventaja. La de disponer de un ‘crack’ al margen del mercado.

Para empezar, el equipo de Juan Fernando Quintero tendrá que superar el grupo C, en el que está emparejado el cuadro colombiano con el anfitrión y su gran rival, Turquía, Australia y El Salvador.

Futbolistas como los franceses Paul Pogba o Geoffrey Kondogbia, los españoles Gerard Delofeu, Jesé Rodríguez o Suso Fernández (Liverpool), los mexicanos Jesús Corona o Marco Bueno, el chileno Angelo Henriquez, el colombiano Juan Fernando Quintero o el inglés Ross Barkley, pretenden, entre otros muchos, encontrar el camino que cada dos años propulsa el torneo, independientemente de quién sea campeón.

El Grupo A, con sede fija en Estambul, es quizá el más reñido con la presencia de dos de los grandes aspirantes al título, España y Francia, y las siempre pujantes e incómodas Ghana y Estados Unidos.

Puñados de promesas toman la salida hacia el éxito. Muchos de ellos se estancan en el camino. Hay ejemplos para todo.

La Roja es la campeona europea sub’19 y sigue la estela de buen fútbol y éxitos de los mayores, en esta edición guiada por jóvenes de tremendo valor como Gerard Deulofeu, Jesé Rodríguez y Oliver Torres.

No obstante, suele ser rara la edición que no anuncia el nacimiento de una estrella.

En la historia del fútbol español no se olvida que el primer título mundial llegó en esta categoría, en Nigeria’99, en un equipo en el que estaban, entre otros, Iker Casillas y Xavi Hernández. Ahora esta generación quiere reverdecer laureles y volver a coronar al balompié español.

Maradona sobresalió en 1979, en Japón, donde también destacó su compatriota Ramón Díaz, que acabó como máximo goleador. En 1985, en la extinta Unión Soviética, Brasil volvió a relucir. Superó a España en la final, donde Sebastián Losada acabó como el mejor artillero y el meta Juan Carlos Unzúe fue designado como el tercer mejor jugador del torneo.

El otro equipo ibérico, Portugal, bicampeón mundial sub’20 en 1989 y 1991 con Luis Figo al frente, se presenta como cabeza de cartel del grupo B, en el que debe superar a Nigeria, Corea del Sur y Cuba.

Chile 1987 disfrutó del talento balcánico. Yugoslavia, entonces aún unificada, presumió de una de las mejores generaciones de su historia, beneficiada por la extraordinaria luz de los jugadores croatas. Robert Prosinecki fue el mejor. Media Europa pujó por sus servicios. Acabó en el Real Madrid donde padeció una lesión tras otra. Zvonimir Boban, entonces a la estela de Prosinecki, disfrutó de una carrera exitosa. Fue de los mejores de Europa y alma del Milan. Davor Suker, máximo goleador, también paseó su talento y jamás perdió el gusto por el gol.

México, campeona de la CONCACAF, es la referencia del grupo D. La Tricolor, aún con el regusto del oro olímpico en Londres 2012 (con el conjunto sub’23), se las verá con Grecia, Paraguay, que acude muy ambiciosa y dispuesta a hacer cosas muy grandes, y la incógnita de Mali.

El ruso Oleg Salenko rentabilizó su explosión en Arabia Saudí, en 1989. Marcó más goles de nadie y eso le mantuvo en la elite algunos años más.

Inglaterra sobresale en el Grupo E, aunque Chile, Egipto e Iraq no se lo pondrán fácil; mientras que Uruguay y Croacia se perfilan como favoritas del F por delante de Nueva Zelanda y Uzbekistán.

Después Portugal se puso de moda. Tradicionalmente fiable en las categorías inferiores fue campeón en 1991 liderado por Luis Figo en una camada que incluyó a Joao Pinto, Rui Costa o Emilio Peixe, elegido mejor jugador. Un joven potente lateral deslumbró en Brasil: Roberto Carlos. Ese año, el español Ismael Urzaiz fue el segundo máximo anotador con un gol menos, cuatro, que el ruso Sergei Sherbakov.

El Mundial sub’20 ha sido a lo largo de la historia un escaparate de primera magnitud para jóvenes valores, proyectos de futbolistas que se han convertido en grandes figuras.

Australia 1993 erigió a Brasil como la mejor. En sus filas futbolistas como Adriano o el meta Dida.

La lista es interminable. Desde los orígenes exitosos del soviético Vladimir Bessonov o Diego Armando Maradona, pasando por la samba brasileña de sus distintas ‘camadas’, la explosión de la Yugoslavia de Robert Prosinecki, Davor Suker o Zvonimir Boban, la generación dorada de Portugal de Luis Figo, la gloria española en África con Iker Casillas y Xavi Hernández como estandartes, hasta, ya en época reciente, la tiranía argentina con sus máximos exponentes, entre ellos Javier Saviola, Lionel Messi y Sergio ‘Kun’ Agüero, quienes fueron declarados, como el ’10’, mejores jugadores de sus respectivas ediciones.

Dos años después, en Catar, España no supo rentabilizar una de sus grandes quintas. Terminó cuarta. Pero hombres como Raúl González, Iván De la Peña o Fernando Morientes dejaron su impronta. También Joseba Etxeberría. Nadie marcó más goles que él en el torneo.

La FIFA ha comunicado a todos los participantes que el torneo se podrá disputar sin problemas y sin percances pese al difícil clima que se vive en Turquía por las protestas antigubernamentales.

Francia empezó a vislumbrar lo mejor de su fútbol en los últimos tiempos en Malasia 1997. Allí destacaron jugadores como David Trezeguet y, sobre todo, Thierry Henry. También Mike Owen con Inglaterra. Aunque el título fue para Argentina, de Pablo Aimar.

El máximo organismo futbolístico mundial aseguró que hace un completo seguimiento de las manifestaciones en el país y se compromete a velar por la seguridad del personal y las selecciones participantes.

Los orígenes de la España actual asomaron en Nigeria, en 1999. La Roja logró ser campeón. En su plantel, Xabi Hernández, elegido tercer mejor jugador por detrás del maliense Sydou Keyta, e Iker Casillas. Una edición que descubrió al uruguayo Diego Forlan o al brasileño Ronaldino en Brasil.

Argentina volvió a exprimir su fútbol en el 2001, como local. Destacó Javier Saviola aunque después prolongaron con brillo su carrera hombres que aún tienen recorrido en el fútbol actual como los holandeses Arjen Robben o Rafael Van der Vaart, el ghanés Michael Essien o el brasileño Kaká.

Dos años después irrumpió Andrés Iniesta, que llevó a España al segundo puesto después de perder la final con Brasil, donde jugaba Dani Alves. Fue en el 2003, en los Emiratos Árabes.

Messi surgió después. En Holanda, en el 2005. Acabó la ‘Pulga’ como máximo artillero, por delante del español Fernando Llorente, y mejor jugador. No hubo discusión.

Sergio Kun Agüero recogió su testigo después. En Canadá. El Kun obtuvo también el doble reconocimiento. Superó en goles a Adrián López. Gerard Piqué ya fue incluido entre los mejores zagueros del mundo en la categoría. Santiago Aparicio