Protestas preocupan a políticos

Manifestaciones recorren el país y afecta gobierno de Dilma Rousseff
Protestas preocupan a políticos
Miles de 'indignados' que protestan contra el alza del precio del transporte público, bloquearon ayer dos autovías que conducen a la ciudad de Sao Paulo.
Foto: EFE

BRASILIA, Brasil.— El Gobierno y los partidos políticos de Brasil han sido sorprendidos por las protestas que recorren el país desde hace diez días e intentan mover piezas para atajar un malestar que ya amenaza a la popularidad de la presidenta Dilma Rousseff.

“El país contempla atónito el surgimiento de un amplio proceso de masas, de movilización y de lucha” y los políticos “deben tener la generosidad de saber oír”, declaró el ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho.

El ministro hizo esas declaraciones ayer, aunque el pasado sábado había tildado de “infantiles” las protestas protagonizadas ese día por una multitud contra una subida de tarifas del transporte y el gasto público en la Copa Confederaciones de fútbol.

Esos dos factores han sido el combustible de protestas que no dan tregua desde el pasado día 11 y que tuvieron mayor efervescencia el pasado lunes, cuando unas 250,000 personas tomaron las calles de una veintena de ciudades.

Las manifestaciones fueron convocadas por el movimiento Pase Libre de Sao Paulo, que no tiene líderes visibles, se dice ajeno a los partidos políticos, los repudia y sostiene que “no representan” a la sociedad civil.

Esa distancia con la política tradicional no impide que cuente con respaldo de la Juventud del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Rousseff, y de los partidos Socialismo y Libertad (PSOL) y Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), ambos de corte marxista.

La capacidad de convocatoria del movimiento no la tiene ningún partido político y dirigentes de casi todas las formaciones han reconocido que están frente a un “fenómeno nuevo”.

“La política olvidó a los jóvenes y ellos finalmente despertaron y están en las calles”, declaró a Efe el senador Cristovam Buarque, quien fue ministro de Educación en 2003, el primer año de la gestión del antecesor y padrino de Rousseff, Luiz Inácio Lula da Silva.

Rousseff, quien sólo se pronunció sobre las protestas después de la multitudinaria manifestación del lunes, ha dicho que “la voz de la calle debe ser escuchada”, pues entraña “un mensaje para todos los gobernantes”.

Sin embargo, no ha adoptado ninguna acción concreta frente a un fenómeno que puede atropellar su popularidad, que según un sondeo divulgado hoy ha comenzado a ser minada sobre todo por la inflación, que acumuló 2,88 % entre enero y mayo pasados.

Según esa encuesta del Instituto Ibope, el apoyo al Gobierno cayó ocho puntos porcentuales en los últimos cuatro meses y se sitúo en 55 %, mientras que la tasa de aprobación personal de la mandataria pasó del 79 al 71 % en ese mismo período.

Las tasas de apoyo aún son altas, pero fuentes del PT consultadas por Efe admitieron su preocupación, pues el sondeo se realizó entre los pasados 8 y 11 de junio, por lo que no ha calibrado el impacto de las protestas.

Para intentar escuchar “la voz de la calle”, los partidos políticos representados en el Senado desempolvaron hoy un proyecto que tramita desde hace cinco años y permitiría abaratar las tarifas del transporte hasta un 15 % mediante reducciones tributarias.

Pero eso daría respuesta a sólo una de las múltiples demandas de los “indignados”, que también exigen mejoras en la educación, la salud y un sinnúmero de asuntos sociales.

En medio de la Copa Confederaciones de fútbol, las protestas se han extendido al gasto público en ese torneo y el Mundial de 2014, que el Gobierno ha revisado al alza y situado en unos 12,325 millones de dólares.

Las fuentes del PT consultadas por Efe dijeron que esas protestas también inquietan al partido porque temen que puedan repetirse en 2014, en pleno Mundial.

El torneo coincidirá con el inicio de la campaña para las elecciones de octubre de ese mismo año y, aunque Rousseff aún no lo confirma, todo indica que se postulará a la reelección.

Los temores del PT radican en que si la economía no reacciona para entonces, las protestas contra el Mundial en el llamado “país del fútbol” puedan contaminar la campaña y complicar la posibilidad de que ese partido continúe en el poder otros cuatro años.