Villaraigosa luchó por reformar el LAUSD

El alcalde de Los Ángeles se involucró en un movimiento para mejorar el sistema escolar angelino, aunque no todos piensan que lo logró

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Villaraigosa luchó por reformar el LAUSD
David Starr Jordan High School, de la Alianza para las Escuelas de LA (PLAS), logró ser la preparatoria con mayor crecimiento académico de todo el estado en el ciclo escolar 2011-2012.
Foto: La Opinión - Ciro César

Hay una variedad de adjetivos que se le asignan al alcalde Antonio Villaraigosa por su papel en la educación pública de Los Ángeles — un ámbito fuera de su competencia legal— a unos días de concluir su gestión: “valiente”, “pro-alumnos”, “anti-maestros”, “un fracaso”, “reformista”.

Para algunos su influencia en este tema ha sido sumamente positiva al impulsar cambios en el infausto sistema escolar angelino; para otros, sus resultados se quedaron por debajo de las expectativas.

Producto de la educación pública, Villaraigosa se involucró en la educación desde que era presidente de la Asamblea estatal a finales de la década de 1990. Ahí empujó la ley AB 1381, que le otorgó l alcalde el poder absoluto sobre el Distrito Escolar (LAUSD) y en la contratación del superintendente.

Sin embargo, poco después de ser promulgada la ley fue derrotada en la corte por el liderazgo del LAUSD. Por eso, Villaraigosa, ya siendo alcalde, se enfocó en renovar ese cuerpo legislativo a través de la Coalición para la Reforma Educativa, un comité de acción política que ha contribuido al triunfo de algunos integrantes de la Junta Escolar (aunque también ha sufrido descalabros).

Alianza para las Escuelas de Los Ángeles

Esos aliados lograron que en 2008 el alcalde se encargara de las 22 escuelas de más bajo rendimiento para convertirlas en un laboratorio de prácticas docentes. Así nació la Alianza para las Escuelas de Los Ángeles (PLAS), que ahora tiene una matrícula de 16 mil alumnos.

Con este proyecto Villaraigosa ha demostrado que bajo su control los peores institutos podían dar frutos por medio de reformas. Una de esas escuelas, Jordan High School, que logró ser la preparatoria con mayor crecimiento académico de todo el estado en el ciclo escolar 2011-2012.

“Nuestras escuelas experimentaron resultados como nunca antes”, dice Marshall Tuck, director ejecutivo de la alianza. “Los alumnos siempre recordarán al alcalde” agrega.

Cifras de la Alcaldía indican que el índice de progreso académico (API) de las escuelas de la alianza subió 84 puntos, propiciando un mejor aprovechamiento en todo el LAUSD. Si PLAS fuese un distrito separado, celebra el alcalde, tendría el PIA más elevado de California.

“Fue un acto valiente”, dice Ben Austin, dirigente de Parent Revolution, sobre la creación de la alianza. “Hubo mucho ruido dentro y fuera del sistema escolar, pero el alcalde lo hizo porque era lo correcto”.

Guilbert Hentschke, de la Escuela de Educación Rossier, de la Universidad del Sur de California (USC), lo considera “parte de una reforma estratégica que sí elevó el desempeño de las escuelas de la ciudad”.

Para Antonio González, presidente del Instituto William C. Velásquez, una de las mayores aportaciones de la administración de Villaraigosa ha sido dar luz a un tema conectado con el progreso del municipio. “Hubo un cambio en la ideología de la ciudad”, señala.

Pese a los avances en la preparatoria Jordan, la historia es distinta en otros planteles de la alianza, como la preparatoria Roosevelt (alma mater del alcalde), donde miembros de la comunidad se oponen a sus iniciativas. Uno de ellos es el activista Robert Skeels, quien cree que su modelo ha sido improductivo.

“Ha ignorado las preocupaciones de los padres de Roosevelt, la primaria Ritter y la preparatoria Santee, al eliminar los programas de lenguaje y estudios étnicos”, reclama.

El profesor y activista Ron Gochez coincide con esto: “Fracasó […] hemos visto muchos problemas en las escuelas que el alcalde controla”. Mientras que Warren Fletcher, presidente del Sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA), considera que “su desempeño es similar al de otras escuelas del vecindario”.

Villaraigosa y el caso Reed v. UTLA

A Villaraigosa también se le reconoce haber estado involucrado directamente en el caso Reed v. UTLA. Dos de sus escuelas apoyaron dicha demanda contra el sindicato, que expuso la desigualdad en planteles en vecindarios marginados, las cuales sufrían desproporcionadamente un alto índice de maestros despedidos cuando había recortes a causa de la política de antigüedad.

Si bien María Elena Durazo, secretaria-tesorera de la Federación de Sindicatos del condado, aplaude el “compromiso” del alcalde con los estudiantes, reitera que su relación con los grupos gremiales del sistema escolar concluyó en malos términos. “Pudo haber mejorado ciertas tácticas”, dice.

Austin, de Parent Revolution, insiste que Villaraigosa hizo lo correcto en todo momento. “Ha sido el mejor alcalde para la educación en la historia de Los Ángeles”, afirma. “Nadie lo puede acusar de ser anti-sindicato o anti-maestros, sólo fue pro-alumnos”, concluye.