Una decisión afirmativa

La Acción Afirmativa sobrevivió el veredicto de la Suprema Corte de Justicia. El Alto Tribunal elevó la vara legal que se debe superar para usar el factor racial a la hora de las admisiones universitarias, pero mantuvo intacta la lógica de que existen situaciones en las que la preferencia racial pueda ser utilizada.

Aunque este no parece ser el caso de la Universidad de Texas, que es uno de los litigantes en la demanda en juego, debido a que una amplia mayoría de los jueces regresó el caso al tribunal de apelaciones para que revise su fallo favorable a la casa de estudios.

Sin embargo, no se produjo la temida decisión que podría haber anulado un programa que ha demostrado un importante impacto positivo para diversificar al estudiantado universitario. Cuando en California se aprobó la Proposición 209, hace 17 años se redujo la presencia de los latinos y afroamericanos en los campos universitarios sin haberse recuperado la cantidad previa a la iniciativa electoral.

Los beneficios de la Acción Afirmativa se han visto tanto en la estructura militar como en el sector privado, de ahí el respaldo de importantes corporaciones otorgado a la Universidad de Texas en este caso.

Los jueces hicieron lo correcto en eludir el asunto de la constitucionalidad y la eliminación del programa, tal como lo hubiera deseado el juez Clarence Thomas, según su opinión sobre este caso.

De todas maneras, la controversia y las disputas legales sobre este tipo de programas no cesará. En 2003, cuando la Suprema Corte consideró el último caso de este tipo, la jueza Sandra Day’O Connor escribió en esa decisión que el uso de preferencias será necesario en los próximos 25 años. Ya sabemos que se mantiene después de 10 años, con un tribunal mas conservador, y eso es una buena noticia.