Val Kilmer asegura que su verdadera pasión es el teatro

Val Kilmer, que estrena la obra 'Citizen Twain', dice que el escenario le da mucho más que el cine

Val Kilmer es Mark Twain en  'Citizen Twain', que se estrena el viernes.
Val Kilmer es Mark Twain en 'Citizen Twain', que se estrena el viernes.
Foto: Neil Jacobs

El trabajo frente a las cámaras de Val Kilmer es notorio y reconocido.

Su transformación física para algunos de sus papeles más destacados siempre ha contado con el beneplácito del público y la crítica, especialmente en el caso de The Doors (1991), donde encarnó a Jim Morrison, o en Tombstone (1993), cinta donde dio vida al pistolero Doc Holliday.

Además, ha actuado en largometrajes como Top Secret, su debut en 1984, Top Gun,Willow, True Romance, Batman Forever, Heat, The Island of Dr. Moreau, The Ghost and the Darkness, The Saint, Red Planet, Alexander, Kiss Kiss Bang Bang y Deja Vu.

Pero su verdadera pasión siempre ha sido el teatro: en los escenarios mundiales este angelino de 53 años ha sido Hamlet y Moisés (en el musical The Ten Commandments), entre otros muchos papeles.

Ahora, apuesta por otro personaje histórico, Mark Twain, en Citizen Twain, obra que él mismo ha escrito y que sigue las vicisitudes personales y profesionales del celebrado autor de The Adventures of Tom Sawyer.

Kilmer —quien solo se ha casado en una ocasión, con la actriz Joanne Whalley, a la que conoció durante el rodaje de Willow, y de la que se divorció tras ocho años juntos— habló con La Opinión en la recepción del Kirk Douglas Theatre, donde la obra se estrenará este viernes tras su paso por Londres, Nueva York, Dallas ySan Francisco, entre otras ciudades.

Existe una ‘frescura’ en la prosa de Mark Twain que la hace muy especial.

‘Frescura’ es una buena palabra. Su genialidad es un regalo con el que nació. Vio algo claro desde el principio. Su filtro como escritor tuvo un toque de humor, lo que lo hizo innovador. Es como Picasso: el podría haber pintado de forma convencional; es evidente en su obra radical. Twain es igual: trata de obtener la esencia, la verdad, es visible. Observa la América previa a la Guerra Civil, al tiempo que analiza el ser joven, idealista. Siente amor por la vida y la gente, con sus defectos y sin juzgarlos.

¿Dirías que Mark Twain fue el primer escritor estadounidense al que se podría definir de ‘políticamente incorrecto’?

No sé si fue el primero, pero sí fue el más exitoso. Huyó de la Guerra Civil, pero aún así fue bien recibido por el Sur. Por eso podría ser descrito como el primer portavoz de los Estados Unidos. Aún lo es hoy. Creo que el orador más importante de nuestra historia es Martin Luther King. Él sacrificó su vida, mientras que Twain huyó [de la guerra]. Pero aún así elegiría a Mark Twain para narrar la historia de nuestro país, porque King tiene una agenda [política]. Twain es acerca de todos nosotros. Y lo que lo define es su humor. Ahí está la diferencia.

En la obra hablas con la audiencia al final. ¿Cuál crees que es el principal error de la gente al hablar de Twain?

Depende. Twain es una figura que la gente conoce a través de la escuela, pero sólo como autor, no como analista de la sociedad, que es donde yo encuentro su importancia. Fue un pensador radical, que encontró una forma de expresarse a través del humor y el amor.

Analista de la sociedad en tiempos racistas…

Fue increíble como los negros eran considerados como objetos. Él contó una historia: hubio una explosión en un buque y alguien le preguntó a un joven negro esclavo si alguien había muerto. Su respuesta fue: ‘no, sólo seis o siete negros [Kilmer usó la palabra ‘nig…’, habitual en la obra de Twain]’. Es así como el hombre negro era criado; ésa era la verdad, que los negros eran objetos.

La situación ha cambiado mucho…

Mis hijos no tienen ni idea del concepto de lo que es ser racista. Mi hija me pidió el otro día que le explicara por qué existió. No digo que no exista el racismo, pero sí está menos en nuestra conciencia, porque hemos progresado.

¿Hay algo en un personaje histórico que te permite jugar más con el papel?

La ventaja es la riqueza de la preparación. Pude mirar a una película que Thomas Edison rodó de Mark Twain —los dos eran amigos—. Así me di cuenta de cómo andaba, cómo fumaba… Esa es una ventaja obvia. En el caso de Jim Morrison, fue un desafío físico, porque es alguien con quien las audiencias estaban más familiarizadas.

¿Cómo es estar solo en un escenario?

¡Es el paraíso! [risas]. Sólo estamos yo y los otros siete Val Kilmer que existen en mi mente… Es muy difícil. He trabajado en al obra durante los últimos tres años. Hace dos años un amigo ya me avisó: ‘no te engañes. Esto es mucho más duro’. Puedo actuar solo en el escenario durante toda la obra y llevar a cabo un trabajo extraordinario, pero si me equivoco en el último minuto, lo previo no importa. Es como caminar en una cuerda floja. Es un desafío, pero más como escritor, porque si la gente no se ríe, tengo un problema grave…

¿Cómo empezó todo para ti?

Yo siempre tuve un plan. Todo empezó con mi hermano pequeño, que es muy extrovertido. Yo era más tímido. Él fue una inspiración. A los nueve años aprendí lo que era el dinero, y que podía comprar cosas con él. Y me di cuenta que me podían pagar por hacer el payaso. Fue genial. También pienso que es maravilloso que, al acabar, la gente te aplaude. Es muy gratificante.

El mundo del cine ha cambiado mucho desde que empezaste. ¿Es el escenario donde te sientes un artista?

Siempre me ha gustado el teatro. Siempre ha tenido un lugar muy especial en mi corazón, porque es donde empecé. Es muy real.

¿Qué significa para ti actuar?

Mira, dijeron que el teatro iba a desaparecer cuando el cine llegó. Luego vino la televisión, que amenazó al cine… Lo cierto es que eso no ha pasado, porque todos tenemos que reunirnos para compartir ideas. Si ahora mismo hay un terremoto, lo primero que va a suceder es que la gente se va a ayudar los unos a los otros. Lo segundo será que alguien va a contar historias a los niños para calmarlos: eso es actuación; alguien agarrará una guitarra y empezará a cantar entre las ruinas. Es lo segundo tras sobrevivir que nos asegura que todo va a ir bien. Eso nunca cambiará. Es maravilloso formar de esta tradición. Es especial. Citizen Twain ha sido, sin duda, la experiencia más gratificante de mi carrera. Me ha hecho una persona mejor. Ojalá fuera como él.