Comunidad gay celebra en San Francisco

"El día más importante en la historia contemporánea del movimiento gay": Cleve Jones
Comunidad gay celebra en San Francisco
En San Francisco ondearon las banderas gay luego de darse a conocer la decisión del Supremo. Foto Francisco Barradas/El Mensajero

SAN FRANCISCO.— Para la comunidad gay de los Estados Unidos fue el día del juicio final. Y fueron redimidos. Anulada por la Suprema Corte, la Ley de Defensa del Matrimonio —que precisaba que solo parejas heterosexuales podían ser reconocidas como matrimonio y por ende gozar de beneficios legales en todo el país— y declarada inconstitucional esa misma mañana la Propuesta 8, que impedía los casamientos entre personas del mismo sexo en California, en Castro, el histórico barrio gay de San Francisco, la fiesta se organizó de inmediato.

Antes de las 10:00 a.m. de este 26 de junio, en los aparadores de Castro estaban ya colocados el aviso que las calles principales del barrio —Castro y la 18— serían cerradas para que, a las 6:30 pm, iniciara la fiesta del Día de la Decisión, como fue denominada la fecha.

A la par, en la alcaldía, una multitud celebraba frente a pantallas colocadas dentro del edificio la decisión de la Corte.

El alcalde Ed Lee; el fiscal citadino, Dennis Herrera, y el vicegobernador de California, Gavin Newsom —quien en 2004, como alcalde de San Francisco, autorizó los matrimonios homosexuales en la ciudad, que luego serían revocados por orden del gobernador— se unieron a la celebración.

George Gascón, fiscal citadino, afirmó en un comunicado de prensa que ese “valiente acto” de Newsom incitó un movimiento nacional que se convertiría “en el principio de un largo viaje que dio como resultado en la histórica decisión de la Suprema Corte”.

Y a Newsom este 26 de junio, en la rotonda de la alcaldía, San Francisco lo reconoció sonoramente, con vítores y aplausos, y con las sentidas gracias que mujeres y hombres anónimos se acercaron a expresarle.

“Esto está terminado”, comentó el fiscal citadino, Herrera, al preguntársele si habría manera que, en el futuro, volviera a impedirse el matrimonio homosexual en California. En un mes, a lo sumo, dijo, reiniciarán las bodas entre parejas del mismo sexo en San Francisco.

Cleve Jones observaba la celebración en la esquina de Market y Castro, en la plazuela Harvey Milk.

Para las 10:00 a.m. unas cinco personas saludaban el paso de los automovilistas, ondeando banderas, la del arcoíris, una en franjas rosas, otra más que era una mezcla de la nacional, con las franjas y las estrellas, pero en los colores del arcoíris, símbolo del movimiento gay.

Cuando estudiaba en la Universidad de San Francisco, Jones trabajó para Harvey Milk, el mítico supervisor del distrito de Castro, primer político en la historia de los Estados Unidos abiertamente gay, quien luchó por los derechos de esa comunidad, y de las minorías en general, y quien fue asesinado en el edificio de la alcaldía, en noviembre de 1978.

“Este es el día más importante en la historia contemporánea del movimiento por los derechos gays”, calificó Jones.

“Para mí, la gran victoria es que cambiamos los corazones y la mente de los estadounidenses. Hoy, (los estadounidenses) de todas las razas, edades y orígenes apoyan, por un amplio margen, la equidad”, agregó Jones, un sindicalista de toda la vida, afiliado a Local 2, que representa a los trabajadores de hotel.

Y agregó:

“Si vemos, además, lo que pasa en el mundo (con el movimiento gay), en México, en Argentina, en España, creo que es extraordinario; extraordinario que en mi vida haya alcanzado a ver esto”.

El supervisor de San Francisco David Campos se dijo también muy emocionado. Afirmó que las repercusiones de esta decisión de la Corte transcenderán a la comunidad gay.

“Creo que en materia de inmigración manda un mensaje muy claro. La ley federal no puede discriminar en contra de la comunidad gay. Espero que esto cambie la perspectiva que tienen en Washington”, comentó Campos.

El arzobispo católico de San Francisco, Salvatore Cordileone, por estos días en Roma, envió un comunicado conjunto con otros obispos estadounidenses. Lamentaron la decisión de la Corte y calificaron este 26 de junio como “un día trágico para la nación y el matrimonio”.