Superado el primer escollo

La posibilidad de legalización para millones de inmigrantes dio un paso gigantesco ayer con la aprobación en el Senado de una reforma integral de inmigración. No obstante ahora queda un escollo todavía aún mas difícil de superar en la Cámara de Representantes.

El proyecto de ley del Grupo de los Ocho sobrevivió con éxito los numerosos desafíos para conseguir una reforma con un suficiente respaldo bipartidista. Para ello el proyecto sufrió cambios en el camino.

El resultado es una medida controversial desde el pun to de vista que se lo mire. El camino a la legalización son 13 años muy largos con requisitos de estabilidad laboral, salarial , pago de impuestos y otras exigencias que seguramente reducirán la cifra final de personas beneficiadas por la reforma.

Con el mismo objetivo de ampliar el respaldo republicano, se amplía la seguridad fronteriza de una manera exagerada, costosa y hasta casi beligerante con México, el segundo socio comercial más grande que tiene Estados Unidos.

El precio es elevado, y ya está dividiendo a los defensores de los inmigrantes. Pero el compromiso de la mayoría demócrata del Senado era tener este año una reforma migratoria con legalización a como diera lugar. En este aspecto, se cumplió.

Ahora todo el peso cae en una Cámara Baja con una mayoría dividida, un liderazgo impotente de conducir la bancada y un sector rabiosamente antiinmigrante que quiere adueñarse del tema para que la reforma sean leyes de seguridad y visas trabajo sin legalización.

El futuro de la reforma hoy depende de los republicanos. Esperamos que hagan lo correcto, que consideren y aprueben una ley integral con legalización y ciudadanía.

Ojalá lo haga, no porque es un acto de justicia para a los millones de indocumentados que aportan al país, ni porque ganarán el respaldo latino —ambos muy ciertos— sino porque el ganador será Estados Unidos, su economía y su futuro. Ayer se dio un gran paso hacia ese fin.