Villaraigosa va a esperar su turno para ser gobernador

Villaraigosa planea integrarse al sector privado mientras recorre el estado 'de arriba a abajo' con la mira puesta en la gubernatura de California, dentro de tres años
Villaraigosa va a esperar su turno para ser gobernador
Antonio Villaraigosa, el primer alcalde hispano en Los Ángeles en los últimos 100 años, concluye su mandato a la media noche de este domingo 20 de junio.
Foto: La Opinión - J. Emilio Flores

Satisfecho con sus logros en seguridad, transporte y educación, Antonio Villaraigosa dice que después de entregar la alcaldía de Los Ángeles mostrará que la paciencia es una de sus virtudes, esperando “tres largos años” para iniciar su campaña para la elección de gobernador de California en 2018.

El popular gobernador Jerry Brown (su índice de aprobación era del 57% en febrero, el más alto desde que asumió el cargo en 2011) no le dejaría otra opción si desea reelegirse el próximo año. Villaraigosa reconoce en una entrevista con La Opinión que no quiere ponerse con ‘Sansón a las patadas’.

“Con toda probabilidad voy a empezar a contender en tres años, porque para ser gobernador debes de tocar puertas y yo lo haré como lo hice para ganar la Alcaldía”, comenta desde la oficina que deberá abandonar a más tardar en la noche del próximo domingo. Todo sigue igual en su despacho — ahí están las fotos con dignatarios, los adornos, la biblia y el rosario de su madre— pero afuera huele a mudanza.

El funcionario deja ver —más que en otras entrevistas— su deseo de convertirse en el gobernador número 40 de California y el primero de origen hispano en más de 140 años, si es que gana en 2018. Los libros de historia registran como el único latino en ese cargo a José Antonio Romualdo Pacheco, quien estuvo en la oficina por menos de diez meses, en 1875.

“Tengo la capacidad, la energía, la dedicación, la determinación de llegar ahí”, afirma el nieto de un inmigrante mexicano.

Pero luego plantea una cláusula en su discurso: “sólo voy a competir si pienso que puedo ser un transformador, que puedo hacer una diferencia real en restaurar el brillo del ‘Sueño de California’”.

Antes de lanzar formalmente su sombrero al ruedo, y a la espera de que Brown defina su futuro, los planes de Villaraigosa incluyen trabajar en el sector privado, integrarse a un laboratorio de ideas en una universidad y dar conferencias, pero también ir allanando el complicado camino hacia el Capitolio estatal, el cual —según él— abandonó en 2009 por la crisis fiscal del municipio.

“Quiero recorrer el estado de arriba abajo, conociendo gente, hablando con ellos sobre lo que piensan que debemos hacer para restaurar el ‘Sueño de California’. Estamos perdiendo muchos empleos, se van a otros estados; no estamos invirtiendo suficiente en nuestras escuelas, en las universidades, en nuestra infraestructura; debemos hacer mucho más para prepararnos para la nueva economía”, dice.

Esa desaforada agenda que se apretó al cierre de su administración, tras una pausa por las campañas de quienes anhelaban sucederlo, impide ver a un Villaraigosa apartado de los reflectores hasta el 2016. “Me las ingeniaré”, dice sin dar más detalles, al ser cuestionado sobre su plan para seguir en la mente de los electores hasta el día en que lance su candidatura.

En su escritorio estaba durante la entrevista parte de esa estrategia: un folleto de 63 páginas titulado “Directo del corazón de Los Ángeles”, que resalta sus logros en educación, infraestructura, seguridad, ecología, transporte, desarrollo económico y otros temas durante sus ocho años de gobierno.

Según la Alcaldía, se han producido 3 mil folletos a un costo de 14,500 dólares. Los financiaron tres instituciones privadas: David Bohnett Foundation, Goldhirsch Foundation y Pacific Federal Insurance.

“Esta es la prueba de lo que hemos hecho”, insiste el alcalde al entregar una copia. Luego recita los principales avances: elevar el nivel de graduación en escuelas públicas, bajar el crimen un 49%, duplicar la red de trenes y balancear un presupuesto moribundo. “Me siento satisfecho”, expresa.

Villaraigosa, sin embargo, asegura que abrir el criterio de la ciudad respecto a su diversidad es lo que más le enorgullece. “Hubo gente que no estrechaba mi mano, que me decía en reuniones comunitarias: ‘¿Por qué votar por ti si no eres estadounidense?’. Nadie dice eso ahora […] Yo convertí a Los Ángeles en una ciudad más cómoda con su diversidad”, afirma.

Sobre los líos en los que se metió, excepto el amorío que condujo a su divorcio, el alcalde dice que todo lo hizo de buena fe y afirma que no cambiará su manera de ser. “No le tengo miedo a este trabajo y no lo estaré del siguiente. Haré lo que piense que es correcto y la gente dirá lo que quiera”, señala.