A 20 años de la Lorena

Papeles

Se me pone la carne de gallina cuando recuerdo la forma como Lorena Gallo, peluquera ecuatoriana, incurrió en intento de “penicidio”. Sucedió hace 20 años.

La Gallo hizo el tránsito a Lorena Bobbit al casarse en un pueblo norteamericano contra el marine John Wayne Bobbit. La chica, modelo 69, el número del erotismo, se rebeló contra las golpizas de su vaquero y decidió cortar por lo sano.

¿Cómo ejecutó el cruento “pipicure”, una variante exótica del pedicure? Elemental: Cansada de tantos vejámenes, se levantó una noche, agarró un cuchillo de cocina y aprovechando el sueño de su verdugo, fue directo al punto donde los hombres solemos lucir el instrumento que natura nos dio para aligerar el riñón, poblar la tierra y…

Suena mal al oído, me produce terror- pánico repetirlo, pero tocó: Lorena “decapitó” el pipí de John Wayne por debajo del glande. Consumada la venganza, la Judith de la era de internet huyó despavorida con el trofeo cortado a su Holofernes. Se desembarazó de tan incómoda compañía en el primer rastrojo.

El pavoroso ritual libertario tuvo su dosis de generosidad. Detenida por la policía, admitió la guillotinada pero dio las coordenadas del lugar donde arrojó los restos del cercenado miembro.

Microcirujanos gringos hicieron el resto. Con paciencia benedictina le reinstalaron lo que le hacía falta al pajarito de Mr. Bobbit. Pasado el tiempo, con el pipí corregido y agrandado en la sala de cirugía, el hombre volvió a casarse y se dedicó al cine porno. El pragmatismo gringo en todo su esplendor.

Lorena creó una fundación en defensa de los derechos de la mujer. Sin bisturí, claro. Ella explicó en su momento que con su arrebato “ayudó a abrir los ojos del mundo sobre el maltrato a la mujer”.

En Ecuador por poco la declaran heroína nacional. El presidente Abdalá Bucaram, cantante de rock en sus ratos de ocio, la recibió en su despacho después de que los sabuesos de la seguridad constataran que no había bisturíes en la babel del bolso de la mujer.

“Ayudó a la liberación femenina”, pontificó en su momento el Loco Bucaram quien seguramente enriqueció su repertorio roquero con la historia de su paisana.

Un sucesor suyo, Rafael Correa, con el edificante propósito de contrariar a “los hermanos pudientes del norte”, le dio asilo en Londres, a Julian “Wikileaks” Assange, y estaría a punto de acoger a otro insigne filtrador, Edward Snowden.

Los jueces absolvieron a Lorena del intento de “penicidio” con el argumento de que sufrió “trastorno mental transitorio”. Tan transitorio que no volvió a reincidir. Dave Bellinger, sucesor de John Wayne en el tálamo nupcial, se conserva intacto. Hasta el momento de garrapatear estas líneas.

Por si las moscas, el cliente duerme con un ojo abierto, como El Último Mohicano.

El escritor colombiano José Luis Garcés González descubrió que en la costa Caribe colombiana un grupo de mujeres, en protesta por la acción de la Bobbit, creó un Comité por la Conservación del Pene, Propene. ¿Su filosofía? Hay que gozar, no cercenar un recurso no renovable como el chichí, otro de los nombres del juguetico que nos diferencia de los marcianos.

José Luis jura que John Wayne le manda flores a Lorena el día de San Valentín. Lo que habla bien del gremio masculino, un colectivo del que las mujeres dicen que todavía está en obra negra, sigue sin inventar en su totalidad.