Políticos dejan su marca en Los Ángeles

Instalaciones públicas llevarán los nombres de cuatro funcionarios
Políticos dejan su marca en Los Ángeles
El Alcalde Antonio Villaraigosa observa la nueva terminal internacional del aeropuerto de Los Ángeles, que lleva por nombre 'Tom Bradley International Terminal' en honor al exalcalde Bradley.
Foto: AP

Quienes salgan del país por el aeropuerto LAX verán el nombre del alcalde Antonio Villaraigosa en un salón; aquellos que visiten una de las secciones del Río Los Ángeles leerán el del edil Ed Reyes; y los que vayan al parque Wetlands verán el de la concejala Jan Perry.

A escasos días de abandonar el cargo (su último término concluye el domingo) cuatro políticos de Los Ángeles ya han dejado su marca en alguna parte de esta ciudad.

Titular el nuevo pabellón en LAX con el nombre del alcalde fue idea de los comisionados del aeropuerto; mientras que las propuestas para honrar a Reyes y Perry fueron presentadas por un colega. Las tres iniciativas, aprobadas entre mayo y el pasado martes, celebran las aportaciones de los funcionarios en esos sitios.

Un tercer edil, Bill Rosendahl, fue enaltecido en abril poniendo su nombre a un edificio de apartamentos de lujo que cedió algunas unidades a veteranos, desamparados y familias pobres en el barrio Del Rey -en el área que representa- y que fue construido por el municipio y una inmobiliaria.

“Es algo muy arrogante y demuestra que no hay un legado concreto”, dice Leonardo Vilchis, dirigente de la Unión de Vecinos, sobre esta práctica. “Creen que son dignos de poner su nombre en algo con tan poco tiempo en el gobierno […] El legado se mide hasta después de que mueres”, agrega.

Los nombres de los tres predecesores de Villaraigosa -Tom Bradley, Richard Riordan y James Hahn- están en distintos complejos del municipio, pero hubo un proceso distinto para cada uno.

Por ejemplo, la terminal internacional de LAX fue nombrada “Tom Bradley” en 1984, nueve años antes de que abandonara el poder, y la Biblioteca Central cambió su título por Riordan poco antes de su salida.

Por su parte, el Ayuntamiento Este incluyó el nombre de Hahn siete años después de su partida (en 2012) y la moción fue presentada por su hermana, Janice Hahn.

“Antes se distinguía a una persona cuando moría o al menos con una edad avanzada”, escribió hace unos días el bloguero Ron Kaye, asombrado de lo “increíblemente común” que es ahora poner los nombres de políticos en instalaciones.

A finales de mayo, la Comisión aeroportuaria decidió que el salón principal de la renovada terminal Tom Bradley de LAX se llamara como su impulsor, el alcalde Villaraigosa.

Los últimos en esa lista son Ed Reyes y Jan Perry. Por el primero se designó el título “Ed Reyes River Greenway” a una vía adyacente al Río Los Ángeles donde se instaló un sistema de drenaje. “Para mí es un símbolo de cómo podemos transformar áreas en esta ciudad”, comentó el edil a La Opinión.

La semana pasada, el Cabildo hizo lo propio en el parque Wetlands, en el Sur de Los Ángeles, al despedir a la concejala Perry. Ella –al igual que Reyes- estuvo 12 años en ese cuerpo legislativo. “Hemos disfrutado de un desarrollo sin precedentes [en dicha zona]”, dijo a su favor en la ceremonia.

El analista político Salvador Sánchez no ve un conflicto en este tipo de distinciones, resaltando que pasan por un proceso público. “Hay gente que merece un reconocimiento así”, señaló.

Aunque otros funcionarios se irán sin un elogio similar, como la contralora Wendy Greuel (que llegó al gobierno municipal en 2005), el procurador Carmen Trutanich y los concejales Richard Alarcón (quien ha entrado y salido del Cabildo desde 1993) y Dennis Zine (electo en 2001).