Exprimir a los estudiantes

Ayer se duplicó la tasa de interés que pagarán los estudiantes para los préstamos Stafford, marcando un nuevo fracaso de un Congreso incapaz de hallar un acuerdo sin llegar a una crisis.

El interés de estos préstamos universitarios federales pasó del 3.4% al 6.8% —una tasa elevadísima comparado al predominante en el mercado— ya que el Senado y la Cámara de Representantes no lograron una solución conjunta para evitar antes del 1ro. de julio el aumento para siete millones de estudiantes.

En este caso, nuevamente, demócratas y republicanos no se pusieron de acuerdo en como detener el incremento. Existe un gran contaste entre visiones muy distintas sobre el propósito final de estos préstamos.

La Cámara Baja, de mayoría republicana, aprobó un cambio que en principio reduce la tasa de interés pero la deja flexible permitiendo que se eleve mucho más a medida que mejora la economía, llegando a pagar más que el aumento actual. Se estima que esta fórmula puede reducir el déficit fiscal en mil millones de dólares en una década.

Los demócratas del Senado, por su parte, trataron de extender la tasa actual por un año más, con el fin de que el reajuste del préstamo sea considerado dentro de un año, cuando se trate la reautorización de la Ley Universitaria. Esta propuesta fracasó al no alcanzar los 60 votos exigidos por la minoría.

Creemos que el principio de un préstamo universitario federal es ayudar al estudiante para que pueda desarrollarse profesionalmente con el fin que su conocimiento enriquezca la economía. En cambio, hay quienes ven a los estudiantes como clientes a los cuales se les debe sacar una ganancia para reducir el déficit federal, sin importar el caudal de deuda que cargarán después de terminar sus estudios.

Esperamos que el Congreso reconozca a su regreso de vacaciones la barbaridad del aumento de 100% que entró en vigencia, para anularlo retroactivamente. Más importante es que acepte que el préstamo universitario es parte de una política educativa que debe ser tratado en ese concepto, en vez de ser un truco para recaudar dinero.

El préstamo federal estudiantil debe ser visto como una inversión hacia el futuro, en vez de ser un vehículo para pagar cuentas o llenar los vacíos que dejan las reducciones de impuestos.