Se reencuentran tras la guerra

Guatemaltecos se ven de nuevo luego de 31 años

CIUDAD DE GUATEMALA (AP).— Alberto y Gregorio Tuc Cac se vieron y se abrazaron ayer por primera vez tras haber estado separados 31 años, cuando en 1982 huyeron a las montañas del noroeste de Guatemala en busca de salvar su vida luego de que su aldea fuera arrasada por el Ejército.

Ayer se volvieron a encontrar y al verse de frente se abrazaron en medio de risas tímidas y de las lágrimas de algunos parientes que fueron testigos del reencuentro. La reunión fue posible gracias al Grupo de Apoyo Mutuo, organización no gubernamental de derechos humanos que apoya estos encuentros desde 2001.

Mario Polanco, director de la ONG, dice que desde 2001 se ha logrado reunir a 108 personas y familias.

“En 2001 empezamos a recibir denuncias de personas que buscaban a sus familiares. Recibimos cinco mil en total, hemos depurado y ahora tenemos mil 500 denuncias, de las que solo hemos logrado reencontrar a 108. Este reencuentro es el segundo del año”, explicó.

Alberto Tut tenía 11 años y Gregorio Tut 19 cuando en junio de 1982 el ejército entró a su comunidad en el municipio de Ixcán, Quiché, al noroeste del país.

“Recuerdo que llegó el Ejército, quemó nuestra aldea y no teníamos a donde ir. Nos metimos a la montaña. Yo pasé como un año en la montaña. Cuando fue la masacre de mi comunidad, yo salí por un lado y mis hermanos por otro”, relató Gregorio Tut, quien ahora tiene 50 años. Dijo que eran 10 hermanos, de los cuales solo ha podido ver de nuevo a uno.

Al verse ambos se dijeron “hermano”, se miraron como tratando de reconocerse y luego hablaron del tiempo: “Ya estamos viejos”, dijo Gregorio Tut y le dio un abrazo a su hermano. Ambos recordaron la muerte de su madre el día del ataque. Alberto Tut le contó a su hermano sobre la muerte de su padre.

“Yo salí corriendo. Tenía 11 años. Entraron disparando. Cuando todo se calmó me fui con mi hermana. Luego encontramos a mi papá. Luego huimos y nos refugiamos”, expresó Alberto Tut.

Gregorio le contó a Alberto que no dejaba de soñar con sus hermanos y su madre y que quizás eso lo llevó a buscar información en su comunidad y luego en con el Grupo sobre cómo buscar a su hermano. Una vecina que por casualidad sabía su historia descubrió el parentesco entre ambos, fue así como lograron reunirse.

En su huida los dos hermanos buscaron refugio en México por 13 años, en comunidades de Campeche y pesé a que estuvieron durante esos años en el mismo estado mexicano nunca se encontraron. Ambos volvieron a Guatemala en 1995 pero mientras uno se fue a vivir al norte, el otro se fue al sur del país, lo que hizo que jamás se vieran hasta hoy.

Los dos campesinos dijeron estar muy contentos y que esperan retomar comunicación pese a vivir lejos uno del otro.

Roberta de Beltranena del Comité Internacional de la Cruz Roja, que apoya financieramente los reencuentros, dijo que uno de los objetivos es lograr que las familias conozcan el paradero de sus familiares.

“Lo que hacemos a nivel mundial es ayudar a las familias a reencontrarse o a localizar los restos de sus familiares, nuestra intención es que las personas que han sufrido durante un conflicto armado puedan reiniciar una vida y seguir adelante” explicó De Beltranena.

Varias organizaciones de Derechos Humanos presentaron una propuesta de ley en el 2004 con la intención de que fuera una obligación del Estado la búsqueda de los desaparecidos durante el conflicto armado, sin embargo la misma no ha sido aprobada por el Congreso de la República.

“Esa ley no ha pasado porque hay algunos diputados vinculados con quienes violaron los derechos humanos en el pasado, pero está ley no tiene ese objetivo sino crear una política de Estado que se encamine a buscar a los desaparecidos” dijo Polanco.

Guatemala vivió una guerra durante 36 años (1950-1996), entre 1960 y 1996, cuando se firmaron los acuerdos de Paz. Según un informe de Naciones Unidas sobre lo ocurrido al menos 200 mil personas murieron y otras 50 mil están desaparecidas.