Toxinas en Vernon

Hay un elemento esencial que no están en disputa en el caso de la planta de reciclaje de baterías de plomo-ácido ubicada en la ciudad de Vernon: el propio análisis de la empresa encontró un riesgo más elevado de cáncer en el entorno debido a las emisiones de substancias nocivas en el ambiente. No obstante, en áreas urbanas e industriales como Vernon, donde hay tantas toxinas en el ambiente provenientes de industrias y densidad de tráfico, es difícil ligar directamente casos específicos de enfermedad con una compañía en particular.

O al menos ese es el argumento que ha utilizado la defensa de la planta recicladora Exide, que fue clausurada por el estado de California el pasado mes de abril citando elevadas emisiones de arsénico en el aire y suelo cercano a la planta, poniendo en riesgo la salud de 110,000 residentes que viven en la zona que va desde Boyle Heights a Maywood y Huntington Park.

El estado ordenó una evaluación del problema y audiencias para determinar el destino de la planta pero un juez de la Corte Superior consideró que la evidencia del estado no era suficiente para justificar la pérdida económica a la empresa y a los 130 trabajadores de la misma. La planta abrió de nuevo sin que se finalizaran las evaluaciones correspondientes a las acusaciones del Departamento de Control de Substancias Tóxicas de California.

La empresa Exide opera en más de 80 países y tiene una historia de infracciones en el área ambiental en varias de ellas. De hecho, desde 2010, siete plantas Exide han sido identificadas como emisoras de excesivas cantidades de plomo en diversos puntos del país y otras dos plantas, aparte de la de Vernon, han sido cerradas.

El reciclaje de baterías es algo positivo y mejor que la alternativa –el no reciclaje y desecho del material tóxico en vertederos- pero nos preocupa que el potencial peligro a la salud de la comunidad circundante no tenga, a los ojos del juez que tomó la decisión de reabrir la planta, la misma prioridad que los bolsillos de la empresa. En nuestra opinión, la planta debería permanecer cerrada mientras se estudia a fondo las alternativas necesarias para hacer más segura su operación.