Acción afirmativa vigente

A pesar de todos los esfuerzos que la Universidad de California ha hecho para atraer a un estudiantado más diverso, la prohibición de usar la raza del estudiante en la ecuación, que es ley en el estado desde 1996, ha tenido sus consecuencias. Desde que la Proposición 209 se aprobó en ese año, el sistema UC ha implementado todo tipo de medidas para paliar los efectos de esta prohibición y alcanzar a más estudiantes de bajos recursos. Así y todo, y citando a una portavoz del sistema “UC sería más diversa de lo que es” si se permitiera tomar en cuenta la raza del aplicante, junto a otras condiciones.

Tal y como están las cifras, el peor efecto se ve en los campus de más prestigio: UCLA y Berkeley, donde la presencia de estudiantes negros y latinos se ha derrumbado a números que están siendo difíciles de recuperar. Si bien en otros planteles los números van mejor, no hay que olvidar que en este país a menudo es más importante donde se estudia que lo bueno del desempeño, así que la caída en la diversidad de las mejores universidades es una tragedia.

LA reciente decisión de la Corte Suprema del país respecto a una demanda contra programas de acción afirmativa en Texas fue interpretada como un “punto medio” en la disputa sobre el tema. No obstante, es importante resaltar que el alto tribunal no eliminó totalmente la consideración de programas que tomen en cuenta el origen racial, aunque lo planteó como último recurso y sólo después de probarse que no hay otra forma de diversificar una universidad.

Las voces que insisten en que la acción afirmativa es racismo al revés y que estos programas son injustos aún no han ganado la partida. Y no la han ganado porque a lo largo de los años estos programas, o la falta de ellos han demostrado que para que una sociedad logre ser realmente abierta, incluyente y educada, hace falta más que asumir que todo el mundo tiene las mismas oportunidades.