Congreso inicia el debate

Republicanos insisten en reforzar la frontera antes de la legalización

WASHINGTON, D.C.— Luego de una larga reunión, los republicanos en la Cámara de Representantes coincidieron ayer en que la reforma migratoria no avanzará en el Capitolio antes del receso legislativo de agosto y que no se puede dar paso a la legalización hasta que se cumplan metas sobre seguridad fronteriza.

En el encuentro dirigido por el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner (R-OH), todos los congresistas que quisieron expresaron sus ideas respecto a inmigración.

Aunque un grupo bipartidista de siete legisladores ha trabajado intensamente en un proyecto de ley integral, ninguno de sus miembros fue incluido en la ronda de presentaciones, lo que dio una señal respecto a la estrategia que seguirá la Cámara Baja para debatir inmigración a través de leyes pequeñas separadas, que aborden diferentes aspectos sobre el sistema actual. Tanto Boehner como el ex candidato a vicepresidente Paul Ryan (R-WI) enfatizaron frente a sus colegas que el partido republicano estará en una posición mucho más débil en las elecciones si no hacen nada respecto a una reforma migratoria.

“Creo que los miembros están listos para enfrentar este tema. Existe un creciente consenso de que nuestro sistema de inmigración está roto y necesita ser reparado. Creo que estamos en una buena posición, pero no queremos apurar nada”, comentó Ryan.

“El principal objetivo de la reunión fue escuchar. Fue muy positiva. No creo que tengamos ningún voto en el pleno de la Cámara de Representantes antes del receso de agosto”, dijo Raúl Labrador (R-ID). Un calendario con el que coincidieron otros congresistas republicanos que participaron en el encuentro. Sobre todo porque enfatizaron que era importante escuchar las opiniones de los constituyentes en los distritos.Otro punto en el que hubo versiones similares, fue en la condición de seguridad fronteriza. “Esa es la prioridad de nuestra conferencia y existe cierto escepticismo y con razón, respecto a que la Administración cumpla con lo que se estipula”, aseguró Mario Díaz Balart (R-FL).

“Este punto está al principio de nuestra lista y tiene que concretarse primero. Luego podremos lidiar con los programas de trabajadores temporales y cierto tipo de legalización”, explicó Charles Boustany (R-LA).

El congresista Darrel Issa (R-CA) fue más allá y explicó que la conferencia republicana está tratando de buscar una solución para lidiar con los 11 millones de indocumentados de manera diferente.

“Es probable que tengamos un grupo con delitos que sea deportado, uno que calificará para los programas de trabajo temporal y otro que pueda ser legalizado”, explicó. Es decir un porcentaje mínimo de indocumentados.

Respecto a los Dreamers, diversos legisladores coincidieron en que los republicanos podrían estar abiertos a legalizarlos primero. El líder de la mayoría en la Cámara de Representantes, Eric Cantor (R-VA) es quien liderará este esfuerzo. Sin embargo, es poco probable que los demócratas acepten esta opción, sin un camino a la ciudadanía para el resto.

Boehner reiteró ante sus colegas que no permitirá un voto sobre el proyecto de ley migratorio aprobado por el Senado a menos que la mayoría de los miembros de su partido lo respalden.

Hasta el momento, la Casa Blanca ha apoyado esa opción, así como el liderazgo en el Senado. Ayer el Presidente Barack Obama se reunió con el Caucus Hispano.

“Creemos que el Presidente está considerando viajar alrededor del país para explicarles los beneficios que tendrá el país si se aprueba el proyecto de ley y le damos la bienvenida a eso”, dijo Rubén Hinojosa (D-TX), el presidente del Caucus Hispano.

El gobierno presentó un nuevo reporte para explicar los beneficios económicos de la reforma migratoria. El documento de 32 páginas, estimó que la propuesta hará crecer la economía en un 3.3% para el 2023 y reducirá el déficit en casi 850,000 millones de dólares en 20 años.