Defender la ley de salud

Otra vez la Cámara de Representantes carga contra la Ley de Protección al Paciente y Atención Asequible, ahora para evitar que sus beneficios lleguen a los individuos. El nuevo argumento es un falso sentido de equidad.

El liderazgo republicano está aprovechando la reciente decisión de la Administración Obama de posponer la entrada en vigencia de cláusulas que afectan al sector empresarial, para impedir que también entre en efecto la parte de la ley que exige a las personas tener un seguro médico, bajo la amenaza de una multa equivalente a 95 dólares anuales o un 1% del ingreso gravable.

La Casa Blanca explicó que la suspensión era para facilitar las reglas y hacerlas menos onerosas, como respuesta a inquietudes del sector privado. La demanda republicana de que se haga lo mismo con la obligatoriedad individual —por una cuestión de justicia— es inaceptable ya que el proceso es muy distinto entre personas y empresas.

En realidad, la Cámara Baja nunca necesitó muchos motivos paraarremeter contra la ley. Ya votó por lo menos 37 veces para quitarla de circulación, y ni siquiera un fallo en su contra de la Suprema Corte de Justicia —con respecto a la obligatoriedad individual—, le impidió a los legisladores la colosal pérdida de tiempo. Votar en contra de la ley se ha convertido en fútil ejercicio ideológico para mantener viva la llama en un sector recalcitrante de la base política.

Los beneficios del Obamacare, como también es conocida la ley, ya son tangibles entre los asegurados con respecto a sus derechos ante las compañías de seguros. A partir de enero, con la entrada en vigencia del aspecto individual se amplia considerablemente la cobertura médica de una cantidad de estadounidenses que hoy carecen de ella. Esa es un prioridad que no puede retrasarse.