La madurez no está relacionada con la edad

Tomar una actitud madura ante la vida nos ayudará a disfrutarla sanamente, con responsabilidad y plenitud.
La madurez no está relacionada con la edad
La frustración y el fracaso son momentos inevitables en la vida.
Foto: Archivo

Mostrar una actitud madura nada tiene que ver con la edad, pues nos hemos dado cuenta que existen personas con varios años a cuestas y múltiples experiencias de todo tipo, que cuando se encuentran ante una situación desfavorable o penosa, no la enfrentan con la templanza que se requiere para salir avante, dar la vuelta a esa página y seguir.

Por otro lado, he tenido la oportunidad de conocer a adolescentes y jóvenes que desde temprana edad toman las riendas y el control de sus vidas, se convierten además, en personas que influyen en gran medida en las decisiones de quienes forman su círculo familiar y de amistades, son verdaderos líderes de opinión.

Tener madurez es ir más allá de lo esperado, es analizar y decidir qué actitud deberemos ejercer en determinada situación contraria a nuestro plan de vida; qué forma de trato tendremos que adoptar, por ejemplo, frente a personas con carácter complicado.

La madurez no tiene relación con la cultura de la gente, ¿cuántas personas conocemos que se supone tienen un alto nivel educativo y no saben convivir con los demás? No obtuvieron de esos estudios cátedra alguna que les enseñara a controlar su carácter, ni materia que les diera las reglas básicas del buen trato para aplicarlas con quienes viven o trabajan con ellas, y mucho menos, para enfrentar con serenidad y buen juicio las adversidades y problemas que salen a su paso.

Por mi parte, he llegado a la conclusión de que una persona muestra su madurez emocional cuando incluye en su personalidad dos características básicas:

El ser humano manifiesta muchos tipos: Alegría, tristeza, ira, miedo, por mencionar las más comunes. Controlar cada una de ellas es un reto cotidiano. Un ejemplo es dominar la ira cuando hay un agravio de por medio o cuando nos ofenden.

Es un reto también mostrar nuestra templanza y comprensión ante la ausencia de un ser querido. Creo que el primer paso para controlar una emoción es ser conscientes de ella, después reconocer lo que estamos sintiendo y su razón de ser. No podemos controlar algo que no tenemos claro, muchas veces sentimos la emoción, pero nos resistimos a analizar sus causas, cuando precisamente ése es el primer paso para lograr nuestro propio control.

La madurez se manifiesta también, cuando a pesar del esfuerzo y el arduo trabajo que hemos desempeñado, no hemos logrado nuestro objetivo. Las personas conscientes y maduras, no se desesperan, no se desalientan, por el contrario se adaptan y no se conforman.

Hay quienes, a pesar de vivir con una determinada discapacidad, están conscientes de ello y viven con entusiasmo, con alegría, con absoluto control de su personalidad. En este proceso de adaptación a las circunstancias no entra la mediocridad, debido a que no se conforman, siguen su lucha para cumplir sus objetivos, ponen en ello su mayor esfuerzo con una actitud positiva, alegre y sin perder la confianza.

Sabemos que disfrutaremos de alegrías y sufriremos penas, tenemos dos caminos para seguir: Nos amargamos la vida y nos derrotamos a nosotros mismos, o adoptamos la decisión de pasar el trago amargo, seguir adelante, ver el futuro con optimismo, saber adaptarnos y vivir felices.

Hay que intentar obtener la madurez y el equilibrio necesario para una vida intensa y plena, así como estar conscientes de ésta se mide precisamente por la actitud con la que se asuma, porque en la tranquilidad de las alegrías todo es más fácil.

*Dr. César Lozano, conferencista internacional y conductor de radio y televisión.

Colaboración de Fundación Teletón México

“El autoconocimiento no alimenta la soberbia”

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