El caso Zimmerman

La decisión del jurado en el caso Zimmerman dejó al descubierto una serie de elementos conflictivos en nuestra sociedad como el perfil racial y las leyes laxas sobre las armas.

Se puede decir que el veredicto es comprensible desde el punto de vista legal, al quedar suficiente incertidumbre sobre lo ocurrido esa noche fatídica entre Trayvon Martin y George Zimmerman como para que haya existido dudas razonables en el jurado. No obstante, el fallo deja un amargo sabor de injusticia.

Algo está muy mal cuando un adolescente desarmado que camina rumbo a su casa muere de un tiro durante un enfrentamiento físico y el autor del disparo queda exento de toda culpa.

Si Zimmerman hubiera obedecido la orden de esperar a la policía en vez de seguir a Martin, después de haberlo identificado como un posible sospechoso sin tener alguno motivo, otra hubiera sido la historia. No habría habido “asesinato justificado”.

Al mismo tiempo, las permisivas leyes de Florida con respecto a las armas de fuego envalentonaron al aspirante a policía a colocarse precisamente en una situación peligrosa e irresponsable.

La muerte de Martin, y las circunstancias que la rodearon, es un escenario tristemente conocido por la comunidad afromericana. Ellos sufren la muerte de sus hijos y son víctimas de un sistema en el que no suele haber justicia cuando los jóvenes afroamericanos están involucrados.

Este tipo de hecho despierta con razón frustración y enojo. Esperamos que también abra la ocasión para un dialogo permanente sobre los prejuicios raciales, el sistema legal y el control de armas. Ahí es donde se debe encontrar el camino para evitar la repetición de una tragedia como esta.