El peligro de ir a Marte: morir de aburrimiento

La NASA estudia la posibilidad de que los astronautas estén físicamente preparados para el viaje, sin embargo, falta por resolver que harán las miles de horas sin nada que hacer.
El peligro de ir a Marte: morir de aburrimiento
El astronauta Chris Hadfield trabajó en sus ratos libres con el video "Space Oddity"
Foto: Archivo

Enviar al ser humano a Marte es una de las mayores obsesiones de muchos gobiernos y agencias espaciales. Para llegar al cuarto planeta del Sistema Solar existen mayores riesgos que la misma radiación solar o el polvo del Planeta Rojo, existe otro riesgo muy grande que, en teoría, podría matarlos de aburrimiento antes de que lleguen a su destino.

Las condiciones hostiles que pueden presentar un planeta como Marte para la vida de los astronautas no sería el mayor peligro que enfrentarían. El peor de todos llegaría por el incremento del aburrimiento.

Esta es una de las preocupaciones principales de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) en lo que referente a una misión larga es el efecto que semejante viaje causaría en la mente de los astronautas, publicó The New York Times.

Sin embargo, la agencia espacial detalla que no es el aburrimiento lo que causaría la muerte, sino las conductas provocadas por este. Por otra parte, en el resto del reino animal existe una amplia documentación al respecto tras observar el comportamiento de los animales que se encuentran en cautiverio. Por otra parte, al igual que todos los seres vivos, el ser humano pasa su existencia buscando estímulos de manera consciente o inconsciente. Sin embargo, en ausencia de suficientes de estos, comienzan a comportarse de manera errática.

De esta manera, el caso de Chris Hadfield, el astronauta que durante su estancia en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) tocaba la guitarra y grababa videos de divulgación científica a través de Youtube es un claro ejemplo de las maneras que tiene el ser humano para combatir las largas horas de tedio, en este caso aquellas provocadas tras una larga estancia en el espacio.

Con la tecnología actual, un viaje a Marte duraría ocho meses de ida, y otros tantos de vuelta. En ese tiempo, los tripulantes estarían atrapados en un espacio cerrado con sus tareas de mantenimiento y experimentos como única responsabilidad durante el viaje.

Aunque en el caso del ser humano no hay registros extensos, sí se conocen casos en que el aislamiento ha provocado conductas extrañas en investigadores enviados a lugares remotos.

Diversas misiones polares a lo largo de la historia han reportado casos en los que a veces las personas salían al exterior sin el equipo adecuado para soportar las temperaturas gélidas y repentinamente, sin razón aparente, descuidaban sus tareas hasta extremos peligrosos.

Por otra parte, el aburrimiento puede generar que un individuo presente depresión y cuadros de déficit de atención, causando que en ocasiones asuma riesgos innecesarios con el objetivo de sentir estímulos, afirman psicólogos como Peter Suedfeld de la Universidad de British Columbia en Canada.

El caso de Hadfield es un ejemplo de que la NASA incentiva la celebración de eventos durante sus misiones espaciales así como el cultivo de los pasatiempos de los astronautas, lo cual –de no ser así– tendría una serie de consecuencias que podrían hacer fracasar las misiones espaciales.

De esta manera, desde celebraciones absurdas o pasatiempos poco comunes son opciones que la agencia espacial avala para evitar caer en un estado de postración que culmine en una situación suicida, llevada a cabo por un astronauta muerto de aburrimiento.