Guía para enfrentar la crítica

A casi nadie le gusta recibir opiniones sobre su trabajo, especialmente si son negativas.
Guía para enfrentar la crítica
La crítica es difícil de aceptar, especialmente en el trabajo.
Foto: Shutterstock

En un curso impartido por el afamado director de cine Guillermo Arriaga Jordán, explicaba que con mucha frecuencia, aspirantes a escritores, le hacían llegar sus trabajos con el objetivo de que los leyera y omitiera su crítica, lo cual siempre realiza de buena gana, pero el problema decía, es que “cuando yo señalo las fallas o inconsistencias del texto y se lo hago saber al autor, no solamente se molesta sino que se crea una imagen negativa de mí”, compartía Arriaga.

No se trata de casos aislados o propios de un ambiente laboral en particular, todo mundo, sin importar a lo que nos dediquemos estamos expuestos a dejar nuestro desempeño a la vista de los demás, y ya sea que lo pidamos o no, es sujeto a críticas tanto constructivas como destructivas.

La base de lo que nos crea conflicto en este sentido, no es propiamente los comentarios que recibamos sino las expectativas que teníamos tanto de ellos como de nuestra labor, es decir que corremos el riesgo de que si pensábamos que nos íbamos a llevar las fanfarrias por lo bien que creíamos haber hecho algo, y esto no sucede, el golpe a nuestro ego nos hará ver con malos ojos cualquier retroalimentación que recibamos.

Claro que no siempre es uno mismo quien pide una opinión, muchas veces llegan sin ser solicitadas y el impacto que pueden causar en ambos casos es completamente diferente, como lo explica el psicólogo Luis Escorcia.

La diferencia, afirma, radica en que cuando es uno quien la solicita, de inicio le ha dado un voto de confianza y de reconocimiento a la otra persona, mientras que en el segundo caso, además de carecer de estos elementos existe el prejuicio de preguntarnos “¿y quién le pidió su opinión?”, con lo que descalificamos cualquier idea que se exprese.

Para no sufrir desencantos a la menor provocación, dice el especialista que hay que aprender entre una crítica y una opinión personal, pues la primera estará basada en la experiencia y el conocimiento, en tanto que una opinión descansa en las preferencias y puntos de vista individuales.

Además, busca también influir en un cambio del objetivo primero. No así la crítica, que aún con lo avasallante que puede resultar esta palabra, aplicada en un buen sentido, busca encontrar lo perfectible que hay en el campo en que se ejerce.

Una vez que hemos distinguido dichas diferencias, hay que optar por quedarnos con la crítica propositiva, esa que nos ayuda a sacar mayor provecho y para eso, el experto recomienda realizar las siguientes preguntas a quien la realiza:

• ¿Cuáles consideras que son mis aciertos?

• ¿Qué cualidades observas en mí, para modificar mis errores?

• ¿Por qué piensas que estoy equivocada en mi proceder?

• ¿Puedes ofrecerme algunas soluciones?, no para actuar como lo haría el crítico, sino para poder ver otras alternativas.

Mantener una mente abierta para escuchar a los demás puede representar un área de oportunidad increíble; solo imaginemos los valiosos consejos que un director de la talla de Guillermo Arriaga, quien ha sido nominado al Oscar y su trabajo fue galardonado en Cannes, podría dar a cualquier persona que esté interesada en incursionar en el medio cinematográfico a través de las letras. Sin embargo, ese tipo de oportunidades se evaporan cuando somos incapaces de acallar el ego.

El camino más corto hacia lo perfectible, es aceptar que todo tiene un área de mejora y que la búsqueda de nuevas experiencias nos abre siempre una oportunidad de crecer y de llegar al punto al que aspiramos.

Para leer

No cuentes conmigo. Pilar Guerrero. Ediciones Obelisco.

Para ver

Legalmente rubia. Dirige Robert Luketic. Estados Unidos, 2004

Colaboración de Fundación Teletón México.

“El autoconocimiento frena la soberbia”.

bojorge@teleton.org.mx