Hablando del tema racial

El presidente Obama, el primer afroamericano en llegar a la Casa Blanca, no suele hablar de cuestiones raciales, aunque tampoco puede estar ausente de los momentos que estremecen el sentimiento popular como el juicio a George Zimmerman.

El presidente ayer se explayó por primera vez sobre el caso cuyo fallo indignó a la comunidad afroamericana y dejó una profunda amargura entre los que tienen fe en la justicia.

Se puede entender el fallo en sus estrictos aspectos legales, pero la injusticia cometida contra Trayvon Martin no comenzó con el jurado, sino con la sospecha de Zimmerman de que el joven era un delincuente sin motivo alguno para tener ese juicio, de la policía que en ningún momento dudó de la explicación dada por Zimmerman y de las autoridades que nunca consideraron presentarle cargo alguno hasta que surgió una presión nacional. Las malas decisiones de la fiscalía en el juicio ya son temas de incapacidad legal.

Todo esto causa una frustración dentro de la comunidad afroamericana que la conoce muy bien por vivir con los efectos del racismo que se manifiesta a través de muchos prejuicios.

Obama hizo bien ayer en hablar sobre el sentir de su comunidad. En ese momento, contrario a lo que algunos piensan, fue más que nunca el Presidente de todos los estadounidenses. Fue el líder electo por blancos, negros, latinos, asiáticos y nativoamericanos que en este caso sirve de puente en este país tan diverso.

Lo incorrecto habría sido hablar de generalidades vacías en vez de recurrir a su sentir como un estadounidense afroamericano en un momento de tensión racial. A unos los llama a la calma, a otros les explica el por qué del dolor sufrido.

Es imprescindible el diálogo permanente sobre la relación y convivencia entre los diversos grupos raciales y étnicos que integran esta rica nación. El presidente Obama hizo ayer una importante contribución al mismo.