Hay que pedir menos

Los consumidores que no regatean están perdiendo dinero. Al menos eso es lo que asegura el resultado de una nueva encuesta nacional representativa de dos mil norteamericanos, realizada por Consumer Reports, la cual halló que solo el 48% de los compradores trató de conseguir un mejor precio en productos y servicios de consumo cotidiano durante los tres años pasados, por debajo del 61% en 2007. Y la mayoría de los que toman el tiempo de negociar recibieron un descuento por lo menos una vez durante ese período.

A la hora de regatear, no hay nada prohibido. Pero los que no hacen el esfuerzo, pierden. Los hombres se inclinan más a regatear que las mujeres: el 20% de las mujeres dijo que regatear las hace sentir incómodas. Pero ambos sexos tuvieron el mismo éxito cuando regatearon. Los consumidores más jóvenes, entre 18 y 29 años, suelen disfrutar más el regateo que los que tienen más de 60, a quienes les molesta regatear.

Charlar con un vendedor fue la táctica favorita de regatear el precio de artículos para coleccionar y antigüedades, donde los que negociaron ahorraron $100 en promedio. Los que regatearon el precio de muebles y cuestionaron un cargo relacionado con el cuidado de la salud ahorraron un promedio de $300; los que negociaron el precio de lavadoras, secadoras, refrigeradores y otros equipos similares ahorraron en promedio $200. Consumer Reports también halló que los que tuvieron éxito al regatear el costo de un plan de telefonía celular ahorraron en promedio $80.

Ante esos resultados, la empresa de encuestas ofreció seis recomendaciones para regatear:

1. Dale a los vendedores una razón para negociar. Los clientes leales deben recordar a su comerciante o proveedor de servicio que han hecho negocios con ellos varias veces.

2. Haz preguntas abiertas. En vez de pedir una rebaja específica en dólares o un porcentaje de descuento en un artículo, pregunta lo que están dispuestos a ofrecer como descuento.

3. Decide un precio justo. Averigua el costo de cualquier producto antes de comprar, imprime o toma fotos de páginas de sitios web o de cotizaciones por escrito de competidores y llama a la tienda para confirmar que igualará un precio más bajo. Pide un reembolso de la diferencia si hay una reducción futura del precio.

4. Busca un descuento al pagar en efectivo. Ofrecer un pago en efectivo en vez de pagar con plástico elimina los cargos por transacción que los vendedores deben pagar a las compañías de tarjetas de crédito.

5. Busca fallas. Los minoristas suelen ofrecer descuentos en productos con imperfecciones o pequeños defectos.

6. Di que comprarás en otro sitio. Para las tiendas es costoso atraer clientes nuevos, así que con frecuencia están dispuestas a esforzarse por retener a los que ya tienen. Pero los consumidores que piensan que no están consiguiendo un buen negocio deben ir a otra parte y tratar de negociar un mejor precio.