Una propuesta perjudicial

La nueva ley escolar aprobada por la Cámara de Representantes elimina el compromiso federal para ayudar a los alumnos en desventaja, como los aprendices de ingles.

La Ley para el Éxito Escolar esta destinada a reemplazar la legislación vigente “Que Ningún Niño Quede Rezagado” la cual estaba orientada a ayudar a los estudiantes con más dificultades, de minorías y con discapacidades. El gran problema de la ley impulsada por George W. Bush es que nunca tuvo el financiamiento federal para que pueda ser implementada adecuadamente.

Ahora la propuesta de la mayoría republicana de la Cámara Baja elimina de cuajo esa atención al aprendizaje de los alumnos de minorías bajo la justificación de querer “reducir la huella federal” en la educación.

En la práctica el federalismo escolar propuesto será perjudicial para la educación de los alumnos. El proyecto de ley, por ejemplo, elimina la exigencia a los estados de mantener el nivel de gastos en educación para obtener fondos federales. Al mismo tiempo, elimina los estándares para medir el resultado de la enseñanza para ser reemplazado por cualquier factor que desee cada estado.

No hay garantía ni incentivo para no reducir el presupuesto educativo estatal ni cómo para establecer un sistema serio para de evaluar resultados.

Hay estados, como California en la actualidad, que están centrando su atención en la enseñanza de los distritos más pobres y en los aprendices de inglés. También hay otros estados que tienen un historial de ignorar y discriminar a los distritos escolares de menos recursos y a los alumnos con más necesidades. El Gobierno federal tiene en estos casos un importante papel de vigilancia que desaparecerá con el proyecto de la Cámara.

La reautorización de la Ley de Enseñanza Primaria y Secundaria debe tomar en cuenta que la base del sistema k-12 está en los distritos escolares y los estados. Ellos son los que están en contacto más cercano con alumnos y padres. No obstante, el Gobierno federal ha tenido y tiene una función que no debe ignorarse.