EEUU… favorito

EEUU es amplio favorito, pero Honduras tiene última palabra
EEUU… favorito
Chris Wondolowski, homnbre-gol de EEUU.
Foto: AP

ARLINGTON, Texas (EFE).— Estados Unidos y Honduras vuelven a encontrarse hoy en unas semifinales de la Copa de Oro, cuatro años después de que lo hicieran en el 2009.

El equipo local, que aún no pierde en lo que va de torneo y que venció 2-0 a Honduras en el 2009, otra vez llega como gran favorito para estar en la gran final del próximo domingo en el Soldier Field de Chicago.

El anfitrión de la duodécima edición de la Copa de Oro se ha mostrado implacable en todos los aspectos del juego, especialmente en el ofensivo, al marcar nada menos que 16 goles en lo que va de torneo.

La última exhibición ofensiva la dio ante El Salvador, en cuartos de final, con un 5-1, mientras que Honduras ha sido la cara opuesta, ya que su éxito hasta ahora ha sido saber encontrar la manera de rentabilizar al máximo sus cuatro tantos que ha conseguido.

Los catrachos derrotaron 1-0 a Costa Rica en el duelo del “clásico centroamericano” que protagonizaron en los cuartos de final, y durante la fase de grupos sólo marcó tres goles en los triunfos de 2-0 frente a Haití y 1-0 ante El Salvador para luego perder 0-2 con Trinidad y Tobago.

Los catrachos están por tercera vez seguida en semifinales y por quinta en la historia del torneo, algo que sólo han conseguido México y EEUU.

El equipo de Jurgen Klinsmann, que busca su quinto título, no quiere fijarse en las estadísticas aunque le sean favorables en todos los aspectos, incluidas las relacionadas con la última vez que llegó invicta a semifinales, en 2007, y acabó el torneo como campeón.

“Nada de eso nos sirve”, declaró el técnico alemán. “Este partido no tiene nada que ver con los que hemos jugado hasta ahora”, advirtió.

Klinsmann, aunque reconoce que los rivales a los que se han enfrentado hasta ahora son inferiores por su potencial futbolístico, también destaca que su equipo ha mostrado un estilo de juego que comienza no sólo a dar resultados positivos sino a gustar también a los aficionados.

“Nuestra meta es demostrar nuestra clase y hacerlo con un estilo propio de juego, ganando y dando espectáculo a la hora de conseguir goles”, destacó Klinsmann, quien se siente muy satisfecho por el rendimiento que han tenido algunos jugadores en la llamada selección “B”.

Especialmente satisfecho está de cómo ha vuelto el veterano Landon Donovan, quien ha recuperado su mejor futbol, y jóvenes promesas como el hispano Joe Corona, que cada día va a más en su juego y podrá ser una pieza clave en la selección de cara al futuro.

Donovan a sus 31 años está demostrando su mejor condición física, velocidad e inteligencia a la hora de liderar el ataque del equipo de las barras y las estrellas.

Pero si Estados Unidos llega a este juego, con marca histórica de nueve triunfos en fila, Honduras lo hace con el mérito de saber encontrar el camino del triunfo en los momentos decisivos, pero con muchas dudas en su juego como equipo.

Los catrachos, como les sucedió en las dos ediciones anteriores, llegan a este crucial duelo llenos de dudas por como han sufrido en partidos que sobre el papel tuvieron que ganar con más facilidad por el nivel superior en relación a los rivales que han enfrentados.

El seleccionador de Honduras, el colombiano, Luis Fernando Suárez, sigue con su filosofía de ajustarse a las circunstancias de cada partido.

“Ante Estados Unidos sabemos que será el partido más difícil que nos toca disputar, pero saldremos por el triunfo”.

El delantero Andy Najar, que marcó el gol del triunfo frente a Costar Rica y se convirtió a sus 20 años en el más joven que consigue su primero con la selección, será la baza más importante que los catrachos tendrán a la hora de intentar acabar con el dominio que les han impuesto Estados Unidos al vencerlos cuatro de las cinco veces que se han enfrentado en la Copa Oro.

El partido más trascendental en Copa Oro entre ambas selecciones se dio en la final de la primera edición del torneo, en 1991, que no se decidió hasta la serie de penaltis que ganaron Estados Unidos para comenzar su hegemonía sobre los catrachos.