La irracionalidad del racismo

Para un sector nutrido de republicanos, particularmente para su facción ultra-conservadora que se moviliza en torno a la cuestión migratoria, la comunidad latina no encaja dentro del viejo proverbio norteamericano del “Melting Pot”.

En consecuencia, los latinos no son bienvenidos. Los nuevos inmigrantes de los países latinoamericanos, especialmente los que no tienen documentación apropiada, por mucho que se destacan en el trabajo, no deberían tener oportunidad de permanecer en este país.

La vanguardia ultra del Partido Republicano ni siquiera busca o contempla con beneplácito un compromiso en el Congreso en torno a la problemática migratoria.

De acuerdo a esta perspectiva, los estudiantes indocumentados que fueron traídos desde sus lugares de origen deberían ser sancionados fuertemente no solamente por haber cruzado “ilegalmente” la frontera sino también por, supuestamente, haber traído droga desde el otro lado de la frontera.

En palabras de Steve King, representante republicano de Iowa de la Cámara Baja del Congreso:

“Algunos [dreamers] son egresados de la universidad [en sus países], y sus papás los trajeron por aquí. No fue culpa de ellos. Algunos casos son verdaderos, pero no todos son universitarios. Por cada universitario que llegó aquí, hay 100 que pesaban 130 libras y tenían piernas del tamaño de melones porque estuvieron cargando 75 libras de marihuana por el desierto”.

En alguna oportunidad, King incluso comparó a los inmigrantes latinos con los perros e impulsó una medida en el Congreso, el cual hubiera expulsado a los hijos de los inmigrantes indocumentados, a pesar de que son ciudadanos estadounidenses.

De acuerdo a una reciente investigación realizada por el periódico Washington Post, 62% de los encuestados republicanos dijo no estar de acuerdo con una reforma migratoria, 26% está de acuerdo 9% está indeciso. Mientras tanto en el lado de los demócratas, 55% están de acuerdo, 37% no lo está y 9% no tiene una opinión concreta.

Debido a que los representantes en la Cámara Baja del Congreso tienden a ser más partidistas que los representantes del Senado, la reforma migratoria está en limbo. Es decir, se encuentra secuestrado por representantes como King, quienes velan los intereses partidarios radicales de sus distritos electorales, más que el todo de su partido político.

Si la reforma migratoria, que fue aprobada en el Senado, no halla la luz verde en la Cámara Baja, el dominio de los republicanos en los estados considerados indecisos, estará sufriendo consecuencias irreparables.

Por otra parte, una mayoría de la población norteamericana y sobretodo los medios de comunicación estarán, no solo estarán responsabilizando a los representantes republicanos por el fracaso de ley, sino también los estarán criticando por hacerse llevar de la mano de racistas como King.

En este sentido, no es difícil decidir el camino apropiado de los representantes conservadores en la Cámara Baja. Una reforma migratoria es buena para el país y es vital para que tengan oportunidad de volver a la Casa Blanca.

(Humberto Caspa, Ph.D. es profesor e investigador de Economics On The Move)