Volar sin pilotos

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Volar sin pilotos
El avión no tripultado X47-B aterriza en el portaaviones George H.W. Bush.
Foto: AP

Seguridad

Uno de las grandes innovaciones en el ámbito de seguridad es el uso de las aeronaves no tripuladas (UAV por sus siglas en inglés) mejor conocidos como Drones. Su uso va en aumento en una forma desordenada y sin control, considerando el impacto que están teniendo en la forma en que los gobiernos hacen uso de esta tecnología en el campo de la guerra, el espionaje, inteligencia y control de protestas.

Drone es el nombre más común por el cual se conoce a estos vehículos y los hay de todos tamaños y formas; algunos son pequeños, apenas más grandes que un pliego de cartulina, otros son casi tan grandes como una aeronave monoplaza, algunos tienen hélices múltiples y se impulsan como un helicóptero en miniatura.

El uso de los drones es tan variado como sus formas y presentaciones, vigilantes por excelencia y asesinos por conveniencia. Se han convertido en la herramienta de espionaje del siglo XXI y el brazo armado del gobierno de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo.

Pero también hay usos de esta tecnología en ámbitos no bélicos como lo que hacen los activistas en pro de la protección de especies en peligro de extinción para identificar a grupos de cazadores furtivos e impedirles que continúen operando.

En México también hay drones; la SAGARPA cuenta con un sistema de monitoreo remoto por medio de drones los cuales han vigilado el territorio mexicano por diez años y el área de cobertura es de tres mil seiscientos kilómetros cuadrados, dicho monitoreo ha servido para mejorar la toma de decisiones sobre cultivos y las importaciones dependen mucho de este programa. En la Ciudad de México se desplegó una de estas aeronaves para realizar labores de seguridad pública y protección civil. El pequeño aparato fue el vigía durante el Operativo Basílica 2012 y ayudó a localizar a personas extraviadas. También en Puebla se ha hecho uso de aparatos, parecidos a pequeños helicópteros, para vigilar protestas.

A pesar de que pueden tener un uso muy positivo, existe un serio debate acerca de su utilización, ya que el resguardo animal, monitoreo agrícola, seguridad pública y protección civil no son los únicos usos que se les da a estos vehículos; los drones armados tienen la capacidad de llevar a cabo asesinatos selectivos, destruir escondites y espiar a objetivos muy diversos, los cuales pueden ser ciudadanos, infraestructuras estratégicas o hasta ciudades enteras. Pueden convertirse en “La muerte desde el cielo”.

Estados Unidos es el país que ha convertido el uso de drones en la pieza central en su lucha contra el terrorismo y esta táctica se ha vuelto la estrategia misma para lograr la derrota de al Qaeda y la identificación de otros grupos terroristas. Su bajo costo operacional y la ventaja de no arriesgar las vidas de los soldados y pilotos que conforman a las fuerzas armadas han vuelto a los drones el arma favorita de Washington.

Debido al uso de los drones surge un gran debate de cómo se está transformando el campo de guerra, ya que un “piloto” de estos drones puede matar a una decena de personas en Afganistán desde su cómodo asiento en un centro de comando en Las Vegas, Nevada. ¿Será que ahora es más fácil matar a una persona porque los pilotos no corren riesgos al ejecutar una operación? ¿O será que hay menos costos equivocarse al disparar uno o varios individuos porque el piloto no puede ver los ojos de sus víctimas?

El uso de drones recibió poca atención en EU hasta que surgió información de que la administración de Barack Obama le ha dado a las aeronaves y por lo menos han muerto –desde el 2009- cuatro ciudadanos estadounidenses como resultado de las acciones antiterroristas.

Ya hay un debate transfronterizo entre México y EU ya que los drones se están usando para vigilar la frontera. Y aunque se suponen que estos drones que están vigilando la frontera no están armados, estas aeronaves no tripuladas seguramente están muy bien equipadas para recoger información y llevar acabo espionaje dentro del territorio mexicano.

El uso de drones no está regulado a pesar de su gran capacidad de espiar y obtener información, y este tema ya está preocupando a grupos que protegen la privacidad y derechos humanos en Estados Unidos. Pero lo que más debería de preocuparnos es que se puede sentar un peligroso precedente para que cualquier gobierno alrededor del mundo utilice un programa de drones para comenzar a asesinar a adversarios políticos o a cualquier ciudadano que les cause molestia, espiar de manera indiscriminada, con cualquier motivo.

¿Será que vamos a extrañar a los pilotos? El uso de drones, como cualquier tecnología que se usa en el ámbito de seguridad puede presentar grandes ventajas o pueden ser un peligro, dependiendo de la decisión política de no usarlos correctamente y no abusar esta poderosa herramienta.