1-0. Shea marca el gol definitivo y da el quinto título de la Copa Oro a EE.UU.

La selección de Estados Unidos venció hoy por 1-0 a la de Panamá con tanto del delantero Brek Shea y logró su quinto título de la Copa Oro de la Concacaf en la duodécima edición del torneo. La selección de Estados Unidos, campeona de la duodécima edición de la Copa Oro de la Concacaf, al vencer hoy en la final por 1-0 a Panamá, sufrió la baja al minuto 20 del centrocampista Stuart Holden, que se retiró lesionado al comienzo del partido.
1-0. Shea marca el gol definitivo y da el quinto título de la Copa Oro a EE.UU.
El jugador de la selección de Estados Unidos Eddie Johnson (i) disputa el balón con los jugadores de la selección de Panamá Blas Perez (d) y Anibal Godoy (c), durante el partido por la final de la Copa Oro de la Concacaf disputado en el Soldier Field, de Chicago. EFE

Chicago (EE.UU.), 28 jul (EFE).- La selección de Estados Unidos venció hoy por 1-0 a la de Panamá con tanto del delantero Brek Shea y logró su quinto título de la Copa Oro de la Concacaf en la duodécima edición del torneo.

Chicago (EE.UU.), 28 jul (EFE).- La selección de Estados Unidos, campeona de la duodécima edición de la Copa Oro de la Concacaf, al vencer hoy en la final por 1-0 a Panamá, sufrió la baja al minuto 20 del centrocampista Stuart Holden, que se retiró lesionado al comienzo del partido.

El gol definitivo del partido llegó al minuto 69 y permitió a Estados Unidos concluir el torneo invicto al ganar los seis partidos disputados y marcar 20 tantos.

Holden, que debido a las graves lesiones que ha sufrido en la misma rodilla no ha podido jugar durante la mayor parte de los últimos dos años y medio, chocó con un defensor de Panamá cuando se cumplía el minuto 19 y no pudo seguir.

Pero la clave en el gol estadounidense volvió a ser la combinación de Alejandro Bedoya, que hizo una gran penetración por derecha, centró y Landon Donovan remató en semi fallo dentro del área pequeña para que llegase a los pies de Shea, quien sólo tuvo que mandar el balón al fondo de la portería de Jaime Penedo.

Los primeros informes médicos señalan que tiene un esguince en la rodilla derecha, pero el jugador de 27 años, del Bolton Wanderers inglés, que salió del campo caminando, será sometido mañana a una resonancia magnética para conocer el verdadero alcance de su lesión.

El tanto fue el segundo de Shea en el torneo y volvió a ser decisivo, como el que logró ante Costa Rica en el último partido del grupo C para que Estados Unidos venciese también por la mínima.

“Ha sido lo único triste de este torneo y de la gran final”, declaró el entrenador asistente de Estados Unidos, Martín Vásquez, que fue el encargado de comunicarse con el seleccionador Jurgen Klinsmann, que tuvo que ver el partido desde un palco de lujo del Soldier Field. “Tenemos confianza de que no sea nada grave, porque es un gran jugador y una excelente persona”.

Estados Unidos propuso más que Panamá, que se limitó a defender y su contraataque nunca existió ni creó peligro.

Vásquez dijo que todo el equipo le dio ánimo y le dedicó la victoria por 1-0 ante Panamá.

De ahí que los estadounidenses no sólo tuvieron el control del balón sino que fue el mejor equipo sobre el terreno del Soldier Field, de Chicago, que registró una asistencia de más de 50.000 espectadores.

Con este triunfo, Estados Unidos llegó a su quinto título, uno menos que México, que fue eliminado en la semifinal por Panamá.

Estados Unidos, que también había ganado a los panameños en la final del 2005 en serie de penaltis por 3-1, había conseguido los otros tres títulos en 1991, 2002 y 2007.

La ausencia en el banquillo de Estados Unidos de Jürgen Klinsmann hizo que Andreas Herzog, su asistente principal, ocupase el puesto de máximo responsable del equipo de las Barras y las Estrellas.

Pero la ausencia del alemán no se notó porque Estados Unidos confirmó que ya tiene un estilo de juego definido y, aunque la selección que jugó en la Copa Oro ha sido la llamada ‘B’, demostró que puede ser también la ‘A’ al mantener la racha triunfal que llegó a los once partidos sin conocer la derrota.

Ambos equipos de inmediato mostraron sus cartas en el campo, con un Estados Unidos que fue el que más propuso en el ataque, ganó la pelota, tuvo movilidad y rotó mucho mejor las posiciones de sus jugadores.

Panamá no tenía respuesta a ese juego y apostó a mantener la solidez defensiva, que le ayudó durante la primera parte con el empate a cero, dado que ninguno de los dos equipos creó situaciones de peligro.

Su gran mérito fue controlar al hombre gol de Estados Unidos, Donovan, que esta vez no pudo marcar, pero sí participó de la jugada del gol que iba a decidir el triunfo y el título de su equipo.

Mientras que Panamá desapareció en el ataque porque su dupla de delanteros, formada por Gabriel Torres y Blas Pérez, no estuvo asistida con balones claros.

Tampoco el centrocampista y cerebro del juego de la selección Canalera, Alberto Quintero, tuvo su mejor inspiración.

Estados Unidos, que fue dueño y señor durante toda la segunda parte, tuvo la oportunidad de anotar el segundo gol al minuto 84 cuando Eddie Johnson falló solo dentro del área pequeña un balón que solamente tenía que tocarlo para que entrase.

– Ficha técnica:

1. Estados Unidos: Nick Rimando; Michael Parkhurst, Clarence Goodson, Matt Besler, Damarcus Beasley; Kyle Beckerman, Alejandro Bedoya (m.69, Omar González), Stuart Holden (m.23, Mix Diskerud), Joe Corona (m.68, Brek Shea); Landon Donovan y Eddie Johnson. Seleccionador: Andreas Herzog (asistente del titular Jürgen Klinsmann).

0. Panamá: Jaime Penedo; Leonel Parris, Roberto Chen, Román Torres, Carlos Rodríguez; Marcos Sánchez, Aníbal Godoy, Gabriel Gómez Girón (m.75, Rolando Blackburn), Alberto Quintero; Manuel Gabriel Torres (m.64, Jairo Jiménez) y Blas Pérez. Seleccionador: Julio César Dely Valdés.

Gol: 1-0, m.69: Brek Shea.

Árbitro: El salvadoreño Joel Aguilar amonestó a Alejandro Bedoya, Eddie Johnson, Brek Shea y Jairo Jiménez.

Incidencias: Final de la duodécima edición de la Copa Oro de la Concacaf, que se disputó en el estadio Soldier Field, de Chicago, ante más de 50.000 espectadores.