‘Chicago’ brilló en el Hollywood Bowl

‘Chicago’ brilló en el Hollywood Bowl
Samantha Barks (centro) fue Velma Kelly en el musical.
Foto: Mathew ImagingCraig T. Mathew

Llevar un musical teatral tan minimalista como Chicago al inmenso escenario del Hollywood Bowl no era tarea fácil.

La precisa coreografía de Bob Fosse, las irónicas reacciones faciales de sus personajes, la dificultad de limitar los movimientos de los actores y la variedad del decorado eran obstáculos con los que la directora debutante Brooke Shields se topó cuando preparó la adaptación que el pasado fin de semana, de viernes a domingo, inundó con la música y canciones de John Kander, Fred Ebb y el mismo Fosse el anfiteatro angelino.

El resultado fue un triunfo.

No sólo por la acertada selección de sus estrellas. También por el ritmo que impregnó de principio a fin, la absoluta maestría de la orquesta, liderada por Rob Fisher —quien lleva quince años supervisando las distintas versiones del musical que recorren el país— y la sabia distribución escénica de bailarines en los espaciosos confines del escenario.

Qué decir del reparto, encargado de contar con notable entusiasmo la historia de Roxie Hart, su juicio por el asesinato de su amante —durante el que es defendido por el sibilino abogado Billy Flynn— y su rivalidad con la también asesina y presidiaria Velma Kelly: la cantante (y estrella de reality shows) Ashley Simpson, demostró por qué es una de las Roxie Harts más aplaudidas de la historia reciente de la pieza, gracias a una falsa inocencia que resultaba demasiado forzada en la Renée Zellweger de la versión cinematográfica; Samantha Barks (vista en el filme Les Misérables) deslumbró como una Velma Kelly con carisma nato; Stephen Moyer (True Blood, en televisión) encarnó al manipulador Flynn con el don de situarlo entre el personaje encantador que pretende ser y el ser humano deleznable que es; y tanto Lucy Lawless (Xena, The Warrior Princess), como la “jefa” de las prisioneras, y Drew Carey, en el papel del esposo complaciente de Hart, tuvieron sus respectivos instantes inolvidables (When You’re Good to Mama, la primera, y Mr. Cellophane, el segundo).

Sería injusto olvidarse del actor Drew Tablak, quien encarnó a la “reportera” Mary Sunshine y dejó al Bowl a sus pies —al menos el domingo, el tercer y último día de la representación— al cantar A Little Bit of Good.

Momentos memorables fueron Barks abriendo la función con el extraordinario All That Jazz y prosiguiendo con Cell Block Tango, y, por supuesto, el final, Nowadays/Hot Honey Rag, que une en escena al mismo tiempo a Hart y Kelly.

La tradición de llevar musicales clásicos al Bowl, alcanzó así, un nuevo nivel de maestría que no será fácil de superar.