La prostitución infantil

El problema de la prostitución infantil en Estados Unidos ha sido considerado como ese “pequeño secreto sucio” del que nadie quiere hablar, pero que está inserto como una puñalada en nuestra sociedad.

Los esfuerzos federales, como el operativo de fin de semana que capturó a 150 proxenetas y liberó a 105 menores, son parte de una larga estrategia que a lo largo de los años ha recuperado a más de 2,700 menores de las garras de la prostitución.

Cualquier niño o niña rescatada es importante y vital, pero todavía quedan cientos de miles de menores que son obligados diariamente al tráfico sexual, ya sea ofreciéndolos por la Internet, en las calles, en los c asinos y en las paradas de camioneros.

La mayoría de estos niños y jóvenes huyeron de sus hogares, fueron echados de los mismos o cayeron entre las rendijas de un defectuoso sistema de hogar adoptivo para caer inocentemente en manos criminales.

Las acciones como el Operation Cross Country del FBI, junto a las autoridades locales, son un arma necesaria en esta lucha, pero no la única.

Es necesario evitar, en la medida que se pueda, que los niños queden en una situación vulnerable, reforzando la solidez sistemática de hogares adoptivos. También urge que las leyes sean claras en considerar a estos jóvenes por lo que son, víctimas de un delito de explotación sexual, en vez de verlos como delincuentes juveniles.

Al mismo tiempo, creemos que los clientes de este negocio vil también deben ser perseguidos con toda la fuerza de la ley, ya que sin ellos no habrían los incentivos para esta cruel explotación.

Es muy fácil imaginar que la prostitución infantil es un problema de los países pobres, atrasados y que en nuestra nación los casos son excepcionales, pero no es así . Las cifras más conservadoras del Departamento de Justicia hablan de más de 300 mil —y hasta 800 mil— menores, de los cuales 75% son explotados por proxenetas, según la Universidad de Pensilvania.

Esperamos que los menores rescatados puedan reencausar sus vidas —dañada a una edad tan joven— y que no olvidemos que hay muchísimos más que esperan ese momento de su liberación.