Admiten asesinato

Detenidos presuntos sicarios del cártel 'Los Caballeros Templarios'
Admiten asesinato
De izquierda a derecha: Ramiro Barajas Alvarado, José Trinidad Arroyo Regalado y Timoteo Vargas Infante, tres presuntos sicarios que confesaron ser partícipes de la muerte del vicealmirante mexicano.
Foto: EFE

MÉXICO, D. F. (EFE).— Las autoridades de México anunciaron ayer la detención de tres presuntos sicarios de un cártel del crimen organizado que han confesado su participación en el asesinato de un vicealmirante y de su escolta, perpetrado este domingo.

La emboscada se registró en un camino rural del estado occidental de Michoacán, que en los últimos días ha sido escenario de una ola de violencia por ataques de presuntos narcotraficantes contra miembros de los cuerpos de seguridad.

En el ataque murieron el vicealmirante Carlos Salazar Ramonet, comandante de la VIII Zona Naval, con sede en Puerto Vallarta (occidente), y uno de los escoltas que viajaba en el mismo vehículo.

Se trata de uno de los golpes más duros que recibe la Armada de México, que participa en la lucha contra el crimen organizado, junto con el Ejército y los cuerpos de seguridad.

El fiscal general de México, Jesús Murillo Karam, compareció ayer ante los periodistas para dar detalles de este ataque y de las tres personas que fueron detenidas en las últimas horas por su presunta vinculación con el atentado.

Los tres detenidos “declaran formar parte de un grupo delictivo […] que se denomina a sí mismo ‘Caballeros Templarios'”, confirmó Murillo Karam en su declaración ante los periodistas, donde se presentó con traje oscuro y corbata negra.

“Los Caballeros Templarios” surgieron hace tres años, están presentes en vastas áreas de Michoacán y son acusados de controlar una red de producción de drogas naturales y sintéticas, de secuestros y de extorsiones.

Según el titular de la Procuraduría General de la República (PGR), los tres detenidos dijeron que cobraban un salario mensual de 7, 500 pesos [600 dólares] “por robar, extorsionar y generar secuestros, entre otra serie de delitos”.

El portavoz del Gabinete de Seguridad, Eduardo Sánchez, también con corbata negra, identificó a los detenidos como Timoteo Vargas Infante, José Trinidad Arroyo Regalado y Ramiro Barajas Alvarado.

Sánchez dijo que a los tres arrestados les decomisaron cuatro armas largas y una corta, y munición de diverso calibre.

Murillo relató que el ataque se produjo hacia las 12:30 de la tarde, hora local (5:30 de la tarde, hora del meridiano de Grenwich) cuando el vicealmirante y sus acompañantes, incluida su esposa, regresaban a Puerto Vallarta después de pasar el fin de semana con su familia.

La camioneta en la que iba el vicealmirante tuvo que desviarse por un camino secundario porque la autopista por la que transitaba había sido bloqueada por un grupo de manifestantes, según informaron ayer fuentes oficiales.

El vehículo “fue interceptado por una camioneta que le cerró el paso y sus tripulantes le exigían que se identificaran y señalaran algunas cosas, cuando en el momento llegó otra camioneta, que seguramente era parte del mismo grupo”, agregó Murillo.

Los desconocidos, “todos fuertemente armados”, comenzaron a disparar contra el vehículo en el que iba el jefe naval, quien “alcanzó a cubrir a su esposa en el piso de la camioneta y trató de repeler la agresión”.

Además de los dos fallecidos, el chófer del vehículo resultó gravemente herido y la esposa del vicealmirante tuvo “heridas menores”, agregó el fiscal general.

El vicealmirante “no iba uniformado, venía, como cualquier ciudadano, como sucede con muchos ciudadanos, de haber visitado el fin de semana a su familia e iba de regreso a cumplir con su trabajo”, comentó.

Poco después del asesinato, “una unidad operativa de las Fuerzas del Estado” identificó una de las dos camionetas y fueron detenidas tres personas “que ya confesaron haber sido parte, o por lo menos [ser] miembros de una de las camionetas que asesinaron de esa manera tan artera al comandante de la zona naval”.

Sánchez, por su parte, indicó que los dos heridos están recibiendo atención médica y se encuentran fuera de peligro.

La emboscada se produjo días después de una serie de ataques coordinados en Michoacán contra la Policía Federal en la que murieron cuatro agentes y 21 resultaron heridos.

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, afirmó ayer que se trabajará “con toda la celeridad” para detener a los responsables.

“Sucesos como este en contra de las instituciones o de la ciudadanía reafirman la decisión del Gobierno de la República por hacer valer el Estado de derecho en todo el país”, afirmó el mandatario en un acto oficial.

Los tres detenidos han sido puestos a disposición de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), según se informó oficialmente.