El secreto de la DEA

Las acciones de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), y su intento de ocultarlas, tienen un impacto directo en detrimento de los derechos civiles de los estadounidenses.

La agencia Reuters reportó la existencia de una unidad secreta, la División de Operaciones Especiales (SOD), dentro de la Agencia para el Control de las Drogas (DEA), que canaliza la información de inteligencia tanto de la NSA, de informantes, y de grandes bancos de datos a las autoridades para que inicien las investigaciones de estadounidenses.

Hasta aquí, se confirma la creencia de la labor conjunta e intercambio de los servicios de inteligencia y la pérdida de privacidad con el declarado fin de evitar ataques terroristas.

El gran problema en este caso es que, junto con la información, viene la orden de esconder el origen de la misma. En consecuencia, hay un entrenamiento de agentes para “recrear” las pistas de una investigación y no dar la fuente de origen.

Esta mentira tiene serias ramificaciones durante el juicio a un sospechoso, ya que él tiene el derecho constitucional a ver la investigación y las pruebas obtenidas en su contra para preparar su defensa.

En este caso, si la información se origina en el SOD, es muy probable que sea una “construcción paralela” de la realidad. O sea una mentira que será entregada a la defensa como si esta(la amentira) fuera verdad, dejando al acusado en obvia desventaja.

En el nombre del caso excepcional de proteger la sociedad ante el terrorismo se ha engañado a los estadounidenses sobre el alcance de la operaciones de inteligencia interna. Ahora se utilizan esos mismos métodos para combatir el delito común, como es la venta de drogas.

Esto es un abuso de poder, perjudica el derecho constitucional de un acusado a una defensa competente y extiende al delito común —y a todos los estadounidenses— un marco de excepcionalidad legal que se consideraba como reservado solo para el terrorismo.